26 oct. 2007

Volviendo a lo básico (I)


Por Valser X

"La necesidad sólo es ciega en cuanto no se la comprende. La libertad no es otra cosa que el conocimiento de la necesidad"
(F. Engels, “Anti-Dühring”)

A través de conversaciones con orientación militante nos cruzamos a menudo con una pregunta tan básica como compleja: ¿Y entonces que hay que hacer? ¿Como cambiamos las cosas? Se pueden escribir tomos y no dar una respuesta congruente, a menos se use una herramienta que tiene ya más de un siglo al alcance del ser humano: El Marxismo.

A mediados del Siglo XIX el joven Marx busca poner en practica la filosofía que ha venido siguiendo muy de cerca, toma la dialéctica hegeliana, se da cuenta de la alineación que nos cohíbe el pensamiento y se embarca en el estudio del ser humano y su creación: la sociedad. En su análisis Marx encuentra que para tal tarea necesita mucho más de lo que encuentra a su disposición hasta ese momento, así emprende un exhaustivo estudio de la economía y la historia. A los 29 años y con la constante ayuda de Engels, Marx ya tenía las bases del pensamiento comunista como lo conocemos hoy, así se publica en 1848 el “Manifiesto Comunista”.

La brillantez de Marx no puede ser expresada en pocas líneas. No toma pocos días entender lo poderoso de su análisis ni lo que él mismo va descubriendo. Tampoco ayuda el haber crecido en un entorno circunscrito a una idiosincrasia netamente capitalista, donde es el dinero la base de la sociedad -aunque no siempre haya sido así. Para 1867, en medio de la miseria y con el apoyo desinteresado de su amigo Engels, Marx publica algo que revolucionaría el pensamiento humano: el primer volumen de “El Capital”, obra que no pudo terminar pues lo sorprendería la muerte a los 65 años.

Algunas lecciones de Marx
V. I. Lenin condensa el pensamiento de Marx en dos escritos fundamentales para cualquiera que se considere militante revolucionario: “Carlos Marx” y “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”. La concepción materialista de la historia, uno de los aportes más importantes de la obra de Marx, nos explica que la base de la sociedad radica en la economía, en las relaciones productivas. Sobre esa base se erige la “superestructura política y jurídica de nuestra sociedad”, es decir, dado que el hombre, por su naturaleza, necesita proveerse de comida, vestido y refugio –en un primer momento-, la forma como logre esto (la estructura económica) irá condicionando “el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social el que determina su conciencia.” (Marx, “Contribución a la crítica de la economía política”). Con esta base, Marx nos dotó de una herramienta científica para ir analizando la historia humana y, al mismo tiempo, el poder de ir construyendo una mejor historia.

Si el mundo esta mal no es porque los seres humanos somos egoístas, malos o hay mucho ser perverso allá afuera. Si las cosas están mal en este mundo que habitamos es simplemente porque las relaciones económicas, el mercado, la distribución de bienes, y la correspondiente tendencia ideológica orientada al capital, al dinero como fin supremo o al menos inmediato, nos conducen inevitablemente a esto.

La alineación, otro concepto que explora profundamente Marx, es tan intensa que pocos son quienes se hacen las preguntas correctas. La alineación nos lleva a pensar que todo lo que sucede es normal y no existe otra manera de vivir. La alineación no nos permite verificar que existen ya hace mucho las bases materiales para construir una mucho mejor sociedad, que libere al ser humano, que permita al hombre generar mucho mas avance del que se genera estos días bajo el capitalismo. El capitalismo fue en su momento progresista, es cierto, ¡pero ya hace bastante dejó de serlo! Un ejemplo claro de la alineación se encuentra en el concepto del trabajo, el asumir acríticamente que debemos trabajar para poder vivir, que debemos estudiar para tener un buen trabajo y cosas por el estilo. Para Marx, el trabajo es un trabajo alienado debido al modo de producción, debido al sistema capitalista al que estamos impuestos, este trabajo no es mas que una esclavitud mejorada, una esclavitud perfeccionada, una esclavitud asalariada, pero esclavitud al final, la esclavitud del capital. El trabajo alienado es el proceso de consumo de la fuerza de trabajo, es decir el proceso por el cual el hombre consume al hombre, el trabajo alienado termina siendo un objeto, una mercancía. Así, el trabajo como lo conocemos no es ya el proceso por el cual uno proyecta sus capacidades, sino una burda venta de nuestro esfuerzo con el fin de sobrevivir.

Es aquí cuando entra otro concepto muy importante dentro de esta herramienta poderosísima llamada marxismo y es la lucha de clases. En nuestros tiempos las clases antagonistas son la burguesía, poseedora de los medios de producción, grupo reducido que explota y oprime utilizando también al estado y otros organismos que va creando, para poder generar las ganancias que perpetúen su dominio; y el proletariado, que contiene a quienes son los que de verdad producen, los miembros más activos de la cadena productora y quienes tienen el poder y el interés de revertir la situación actual. Existen otras clases alrededor, pero no nos sumergiremos en ellas. Es la lucha de clases la que va decidiendo avances y decadencias, destrucción y creación de nuevas sociedades, basadas siempre en lo material y las formas de producción. La lucha de clases es clave para entender la historia, los procesos de cambios, las revoluciones y las involuciones. No hay otra forma de cambiar la sociedad en que vivimos sin cambiar las bases económicas de la misma y no hay otra clase que tenga las condiciones y el interés para lograrlo sino el proletariado.

Como se menciona antes y conciente de todo ello, Marx invierte gran parte de su vida estudiando el proceso económico de nuestra sociedad, términos como fuerza de trabajo, plusvalía, explotación, valor, propiedad privada o ejército industrial de reserva se deben manejar para un mejor entendimiento de como funciona nuestra sociedad.

Octubre 1917, más que un ejemplo
Últimamente corrientes izquierdistas como la de la anti-globalización buscan crear, en aquellos interesados en un cambio, la idea de que el comunismo ha muerto, ¡cuando aun ni ha nacido! Con la caída de la Unión Soviética el sistema invoca a pensar en un mundo post-comunista. En la URSS, la Revolución de Octubre fue traicionada por el Stalinismo y no se llegó nunca siquiera a construir el Socialismo, primer paso hacia una sociedad comunista.

La revolución rusa de Octubre de 1917 puso en práctica las enseñanzas de Marx y Engels. El proletariado, encabezando a las grandes masas oprimidas en un país tan retrograda como la Rusia zarista, tomó el poder y reemplazó la dictadura burguesa por la dictadura del proletariado, etapa necesaria para la construcción del socialismo: sociedad igualitaria, global, justa y sin clases. A pesar de su pobreza y retrasos, la Unión Soviética pronto se puso a la vanguardia en reformas sociales. León Trotsky, quien junto a Lenin dirigió la revolución, había comprendido las tareas del proletariado como único agente que podía llevar a cabo las tareas democráticas que aun quedaban pendientes en la Rusia semi-feudal de principios de siglo, como por ejemplo el problema agrario. Su Teoría de la Revolución Permanente sería también corroborada con la Revolución Rusa. Millones de obreros en el mundo veían a la Unión Soviética como el modelo a seguir y al final de la Primera Guerra Mundial hubieron oportunidades que no fueron aprovechadas en otros países debido inmadurez en los partidos de vanguardia o dirigencias reformistas. Lenin había comprendido la necesidad de formar un partido centralizado que dirija a las masas al poder, este fue uno de sus muchos aportes.

Tras siete años de guerra civil, el Ejercito Rojo bajo el mando de Trotsky se alzo victorioso y con una economía muy diferente a la capitalista, una economía centralizada, planeada y colectivizada, la Unión Soviética se levantaba de la nada como una potencia industrial. Pero al mismo tiempo debido a circunstancias como la derrota de insurrecciones en Alemania, cansancio del pueblo ante la guerra civil y gran pobreza en diversos sectores del territorio, se iba formando una casta burocrática en medio del partido, una casta, con Stalin a la cabeza, que eventualmente usurparía el poder de las manos de las masas en lo que se conoce como una contrarrevolución política.

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