18 oct. 2009

EDITORIAL

Contra todos los engaños y las represiones del régimen del APRA / Fujimorismo / PPC - UN / UPP / y otros; contra todas las mecidas y corrupciones de los gobiernos regionales y municipales; contra las negociaciones serviles y los pactos entre la burocracia sindical, los capitalistas y el gobierno, nuevamente se alzó en los últimos meses el movimiento auténtico y radical de los explotados: la huelga indefinida en Canchis (Sicuani), Andahuaylas, Yauli (La Oroya) y más que ningún otro el levantamiento amazónico con centro en Bagua, que volvieron a plantear una vez más, en el inevitable terreno de la lucha de clases, quién debe decidir, qué clase avanza y qué clase retrocede, cómo deben defenderse los derechos e intereses de los trabajadores.

Ya había sucedido durante el 2008 en Moquegua y Canchis, con la masiva movilización combativa de pueblos que toman el control de sus centros urbanos, llegando a neutralizar a las fuerzas represivas del Estado de la burguesía. Con tales ejemplos de lucha y firmeza, se repiten estos movimientos en distintos puntos del territorio, siempre reprimidos sangrientamente por la Policía y eventualmente por el mismo Ejército.

Presionados por la inmensa mayoría del pueblo solidario con las luchas, la dirección del movimiento obrero y popular, es decir la alta burocracia de la CGTP y la CUT, llegó a anunciar un Paro Nacional para los días 7, 8 y 9 de julio. Esta medida, limitada y por tanto inocua en último sentido, hubiera sido inédita por su envergadura ya que nunca se ha llevado a cabo en el país; sin embargo, mostrando su verdadera faz y naturaleza contraria al combate anticapitalista, la burocracia sindical desconvocó la paralización y la reemplazó por llamamientos a unas enésimas infructuosas marchas.

Como sustitución del combate y señuelo hacia las masas, estas dirigencias conformaron en aquellos días el Frente Nacional por la Vida y la Soberanía, una ampliación (con Aidesep y otras asociaciones) de la alianza que la burocracia y los partidos oportunistas de raíz proletaria mantienen con el Partido Nacionalista burgués en la Coordinadora Político Social (CPS). De esta manera, la lucha de los oprimidos es reemplazada por una extensión del contubernio que tales cúpulas claudicantes mantienen con una pequeña fracción nacionalista de la burguesía peruana, alianza cuyo único objetivo es engendrar gobiernos municipales, regionales, y un gobierno central que administren este Estado como siempre a favor de la burguesía en el poder.

Desde esta tribuna de prensa que brega por los genuinos intereses del campo de los trabajadores, llamamos a las bases de todas las organizaciones obreras y populares que se encuentran en el FNVS, a romper - y obligar a sus propios líderes a romper - todo vínculo con el aparato del nacionalismo humalista y con cualquier otra expresión política burguesa, para poder encaminarnos hacia la construcción de organismos de poder obrero y popular como las asambleas populares y una Asamblea Popular Nacional. Sólo así, con una lucha que sea independiente de la clase dominante y de sus instituciones, podemos abrirnos una perspectiva de victoria.

Esta política proletaria de construcción de organismos de poder de las masas, está reñida con las pretensiones de reemplazar a este gobierno por otro de su misma naturaleza de clase, como actualmente es el caso de la demanda de una Asamblea Constituyente. Una Asamblea Constituyente hoy en día sólo serviría para continuar frenando el potencial combativo de los pueblos y desviar el combate clasista hacia el callejón sin salida de la demagogia y el democratismo de algunos sectores burgueses y pequeño-burgueses, enemigos de que las masas organizadas y movilizadas levanten su propio poder hacia el establecimiento de un Estado de los trabajadores.

En la orilla de enfrente de una política clasista y revolucionaria, está desgraciadamente la política oportunista electorera de los líderes de las organizaciones obreras y de los partidos seudo-socialistas. Teniendo la posibilidad de dirigir el caudal popular a la conquista de sus altos objetivos, prefieren siempre marchar detrás de uno u otro caudillo ajeno a las organizaciones proletarias, como Ollanta Humala (o el cura Arana de la reaccionaria Iglesia Católica…). El caso de Humala es especialmente grave, pues ha sido Capitán contrasubversivo sindicado como masacrador.

Frente al presente régimen que continúa rematando el país a las trasnacionales del gas, del petróleo, de la minería, la energía, las telecomunicaciones, los transportes…, la dirigencia de la principal organización proletaria, la CGTP, tiene el deber de recoger la masiva voluntad de lucha existente y convocar una Huelga General Indefinida que pueda abrir el cauce para un Gobierno obrero, campesino y popular. Mario Huamán (PC), Olmedo Auris (Patria Roja), todos aquellos que pasan años en los medios de prensa y foros en componendas con la clase dominante, socavando la unidad y extensión de nuestras luchas, están obligados a responder por sus claudicaciones y a desocupar los puestos desde los que manipulan permanentemente las causas populares.

"Tribuna Clasista" Nº 5 - Octubre 2009