18 feb. 2010

CRP - Pronunciamiento 1 de mayo

Ante la crisis mundial del capitalismo
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Revolución Socialista! ¡Poder de los trabajadores!


Del “fin de la historia” al hundimiento del capitalismo mundial
Hace 20 años, los partidos reaccionarios y los ideólogos burgueses triunfaban. Anunciaban la quiebra definitiva del comunismo e incluso el fin de la historia, basándose en las derrotas inflingidas al proletariado mundial: fracaso de la huelga de los mineros británicos, privatizaciones de las empresas públicas, despidos en masa en los países pobres, reunificación burguesa de Alemania, implosión de la URSS, inicios de la adopción del capitalismo por China...

Por entonces, la ola revolucionaria mundial de finales de los 60 y de los años 70 - que amenazó a las burguesías de los países imperialistas, a las de los países capitalistas dominados y a las burocracias de los países en que se expropió al capital – había retrocedido, desviada por la social-democracia, el estalinismo y el nacionalismo pequeño-burgués. Pero la elevación de la tasa de explotación en los centros imperialistas, la reintroducción de Europa del Este, Rusia, China y Vietnam en la economía capitalista mundial tras la restauración del capitalismo por las burocracias estalinistas, y la abundancia de liquidez proporcionada por los Bancos Centrales, sólo proporcionó una prórroga al sistema en declive. Su fragilidad se ha revelado en las incesantes crisis monetarias, bancarias y económicas. Las contradicciones estallaron en junio del 2008, en forma de una crisis bancaria en el centro de la economía mundial, los Estados Unidos, para desembocar en una crisis sin precedentes desde la de 1929.

Las necesidades elementales de la humanidad no se satisfacen, sin embargo en el marco del modo de producción capitalista hay repentinamente demasiadas mercancías, demasiados medios de producción, demasiados productores... De aquí al 2010, el número de desocupados podría ser de 25 millones, sin contar el de "mingongs" de China (20 millones de obreros sin derechos retornan a sus pueblos de origen sin ser tomados en cuenta en las estadísticas del Estado chino). Según el Presidente del Banco Mundial, "200.000 a 400.000 lactantes podrían morir cada año". El índice máximo de 1000 millones de personas subalimentadas sería superado ampliamente el 2009.


De la crisis capitalista no se salva ningún país
El comercio mundial cae a ritmos más acelerados que en 1929-1930: disminuiría un 13,2% en 2009. El 22 de abril el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que la producción mundial descendería un 1,3% el 2009, y evalúa el costo de la crisis económica mundial en la suma increíble de 4.054 millones de dólares.

Los países dominados, en particular los más pobres, sufren duramente la depresión por la reducción combinada de sus exportaciones, de las transferencias de rentas de los emigrantes y de la caída de las inversiones extranjeras. Los "países emergentes" y los estados de Europa Central que se han integrado a la Unión Europea, están especialmente afectados y acuden al FMI. La reducción del precio del petróleo y del gas perjudica particularmente a Rusia. Dimitri Medvedev anunció un plan de 44 mil millones de rublos (mil millones de euros) para estimular la economía rusa, poniendo en marcha proyectos de infraestructura, mientras los despidos se multiplican a un ritmo exasperante. En China, el desempleo, típico mal del capitalismo, toma proporciones aún más considerables. Hu Jintao también recurrió a las recetas del economista burgués Keynes, es decir a las reducciones de tipos de interés del Banco Central de China y a un "plan de reactivación" de 1600 millones de euros (que implica un déficit presupuestario). Estas medidas tienen por objeto preservar un crecimiento del 6%, la cifra más baja desde 1992.

Según la OCDE que los agrupa, los países avanzados están "en medio de la recesión más profunda y más extensa en más de cincuenta años". La OCDE prevé una caída del 4,3 % del PIB en los 30 países más ricos para el 2009, comenzando por los Estados Unidos que caería alrededor de un 4% este año; en el primer trimestre del 2009 los beneficios cayeron el 37 %, la peor caída desde los años 30. El imperialismo alemán está también fuertemente tocado, con una previsión de -5,3 %. Las previsiones para Gran Bretaña, Francia e Italia son apenas mejores (respectivamente -3,7 %, -3,3 %, -4,3 %). La economía japonesa retrocedería por su parte un 6,6 %...


El G20: ¡cada quien para sí mismo!
Los Estados capitalistas, por naturaleza, son incapaces de entenderse entre sí. Son la encarnación de burguesías nacionales que están en competencia unas con otras para explotar al proletariado mundial. Ante la crisis, cada Estado intenta favorecer a su burguesía en detrimento de las otras, al mismo tiempo que la economía capitalista se internacionaliza más que nunca, que cada economía depende de las demás mediante las importaciones y exportaciones, que todas las grandes empresas (e incluso gran parte de las medianas) se han convertido en "multinacionales". Muchos Estados recurren a medidas proteccionistas que finalmente profundizan la depresión. Adoptan "planes de reactivación" nacionales: 34 mil millones de euros en Francia, 100 mil millones en Alemania, 590 mil millones en Japón, 627 mil millones en Estados Unidos, 465 mil millones y 1.162 millones en China...

En la última reunión del G20 en Londres a principios de abril, Obama admitía: "no vamos a ponernos de acuerdo sobre todos los puntos". Eso refleja el debilitamiento del principal imperialismo, ya que Estados Unidos, conservando al mismo tiempo una supremacía militar que utilizan al máximo, perdió la hegemonía económica que ostentaba inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se reveló capaz de reconstruir las economías capitalistas de Japón y Europa del Oeste, instaurando al mismo tiempo un sistema monetario internacional, relativamente estable, basado en el dólar.

China, que oculta mal su vocación de convertirse en potencia imperialista, declaró que era necesario poner fin al rol del dólar norteamericano en el intercambio mundial. Los imperialismos alemán y francés, representados por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy, se opusieron de manera diplomática al imperialismo norteamericano alzado en hombros por el imperialismo británico. Mientras que Obama, fielmente apoyado por Brown, desea un esfuerzo superior de reactivación de Alemania - primer exportador del mundo-, Sarkozy y Merkel abogan por una "mejor regulación de las finanzas" en detrimento de las plazas financieras de Nueva York y Londres; lo que en ambos casos equivale a pretender establecer las mejores condiciones para la acumulación de capital.

Militarismo, opresión nacional, clericalismo…
Esa reunión inter-imperialista movilizó a 2.500 policías, costó incluso la vida a un transeúnte y se detuvo a miles de personas durante horas sin ninguna acusación. Es que la burguesía es una clase retrógrada desde hace mucho tiempo en la historia: por todas partes las fuerzas de represión e intervención son pertrechadas para el período de crisis, se coartan las libertades democráticas, las clases explotadoras recurren cada vez más al nacionalismo y al clericalismo, en contra de los derechos de las mujeres, de los jóvenes, de las minorías nacionales, de los inmigrantes, de los homosexuales y de las minorías religiosas.

La violencia capitalista no ha cesado con la crisis, al contrario. Obama ha previsto reclutar 100.000 policías, mantener el embargo contra Cuba y aumentar las tropas de ocupación en Afganistán, reclamando ayuda a sus aliados de la OTAN; ayuda que todos prometen y que ninguno parece dispuesto a conceder en la práctica. El islamismo, impulsado antes por Estados Unidos contra la revolución y contra la URSS, y del que Al Qaeda es un producto, se vuelve contra ellos también en Pakistán, un Estado basado desde su origen en la religión y amenazado por una nueva desmembración. El Gobierno de Rusia impulsa el cristianismo como religión de Estado, mantiene su garra sobre Chechenia y presiona a muchos de los Estados vecinos. El poder en China tolera una fantástica regresión de la condición de las mujeres, mantiene una opresión policial salvaje y pisotea los derechos de las minorías nacionales. El Gobierno de Sri Lanka consigue actualmente la reunificación de la isla mediante la violencia militar, lacerando a la minoría tamil. A principios del año, Israel, no contento con proseguir la colonización de Cisjordania y Jerusalén, bombardeó y luego invadió la Franja de Gaza, con la complicidad de las potencias imperialistas, de Egipto e incluso de la propia Autoridad Palestina. Al mismo tiempo, una fracción ultraderechista y racista caucásica de la burguesía boliviana, amenaza con la secesión del país.

Por la revolución permanente, por una Internacional obrera revolucionaria
Los trabajadores de las ciudades y del campo resisten contra los terratenientes y contra una burguesía capitalista que pasa a ser, acogotada por la crisis económica, cada vez más agresiva. Pero en muchos países, los sindicatos independientes del Estado burgués están prohibidos y los trabajadores no disponemos de partido que nos represente. Allí donde existen, las organizaciones de la clase obrera, partidos y sindicatos, están demasiado a menudo vinculadas a la burguesía para servirnos eficazmente. Además, al defender a la burguesía del país - enfrentada a su vez a otras burguesías - los aparatos reformistas dividen las filas del proletariado, dividiendo también a los trabajadores según las fronteras de los países, y según sean inmigrantes o de minorías nacionales.

La lucha consecuente contra los resultados desastrosos de la crisis capitalista mundial (y contra las amenazas crecientes de restauración capitalista en Cuba) imponen el frente único de los trabajadores contra la colaboración de clases impuesta por las direcciones oportunistas y claudicantes; la creación de organismos democráticos de poder obreros y populares (soviets, consejos, asambleas populares, shoras...); la construcción de una Internacional obrera revolucionaria de funcionamiento democrático, que se exprese en cada país en un partido obrero revolucionario basado en las enseñanzas de Marx, Engels, Luxemburgo, Lenin y Trotsky. Sin tales partidos, capaces de movilizar toda la fuerza de la clase obrera y de sus aliados (campesinos pobres, estudiantes, desocupados, etnias oprimidas...), los trabajadores sólo obtendrán victorias parciales y temporales o sufrirán derrotas, debido a la previsible traición de las direcciones nacionalistas pequeñoburguesas y reformistas, ayudadas por los centristas.

Únicamente tal partido, comunista e internacionalista, será capaz de armar a las masas para tomar el poder. Sólo un Gobierno Obrero (o un Gobierno Obrero y Campesino) está en condiciones de adoptar las medidas políticas y económicas necesarias para responder a las necesidades de las masas administrando los recursos proporcionados por la naturaleza, de expropiar a los expropiadores, de conducir la transición hacia el socialismo que sólo será definitiva con la victoria de la revolución en los países más adelantados.


¡Cierre de todas las bases militares imperialistas,
empezando por la de Guantánamo!
¡Evacuación inmediata de todas las tropas imperialistas
de Irak, Afganistán, Líbano, Chad, Kosovo...!
¡Derogación de todas las leyes contra las huelgas, los sindicatos,
los inmigrantes, los partidos de trabajadores!
¡Autoorganización de las trabajadoras y los trabajadores!
¡Huelga General contra las burguesías y sus Estados!
¡Expropiación de los latifundios, de los bancos,
de los grandes grupos capitalistas nacionales y extranjeros!
¡Gobierno Obrero y Campesino!
¡República Mundial de los Consejos Obreros!




1 de mayo de 2009

Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Perú, Austria)

c_revolucionpermanente@yahoo.es

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