PARA DERROTAR AL RÉGIMEN APRA-PPC-FUJIMORISMO
INDEPENDENCIA POLÍTICA CLASISTA Y NO ELECTORALISMO PRO-BURGUÉS
La masacre de mineros artesanales en Chala, el 4 de abril de este año, representó un nuevo episodio sangriento de la lucha entre las masas trabajadoras y el gobierno basado en la alianza parlamentaria de los partidos que lideran Alan García, Lourdes Flores y Keiko Fujimori. La matanza de Bagua en junio de 2009 señaló el punto más crítico de este enfrentamiento, aunque cada uno de estos años ha sido un recuento de presos, heridos y muertos en las filas del movimiento obrero y popular.
Luego de Bagua, la indignación y las movilizaciones de las distintas vertientes del movimiento popular (Regiones, Mineros, Campesinos, Maestros, Transportistas…) nuevamente abrieron la posibilidad de convocar una Huelga General Indefinida, pero esa no fue, una vez más, la política de la dirección de la CGTP, que volvió a desgastar a las bases en inofensivas y repetitivas marchas sin cuestionar la permanencia del gobierno antipopular. Es decir lo mismo que ha sucedido durante diez años de democracia y en general a lo largo de cuarenta años desde la reconstitución de la CGTP. Por eso en los doce meses transcurridos, y con nuevos apaleamientos, detenidos, baleados y asesinados, el movimiento de masas ha tenido que soportar más frustraciones y la supervivencia del aborrecido gobierno reaccionario.
Desde el 2006, la burocracia sindical no ha dejado de ponerse a la cola del aparato nacionalista burgués del partido de Ollanta Humala, desapareciendo todo margen para una política proletaria independiente que defienda consecuentemente los intereses de los explotados. Primero creando la Coordinadora Político Social en función de los planes electorales de Humala, ampliándola luego al Frenvidas, tratando de introducir dirigencias indígenas en esos planes. Ningún rastro de política clasista que pueda fortalecer la alianza obrero-campesina contra el régimen, ninguna intención de generar un poder de los trabajadores a partir de las masas movilizadas. En el camino, abortaron incluso un proyecto burocrático y manipulado de Asamblea de los Pueblos, a causa del eterno sectarismo de la “Izquierda” y principalmente de las disputas entre el PC y Patria Roja-MNI, que también carcomen la CGTP.
TODO POR LOS CARGOS EN EL ESTADO
La clase dominante está poniendo a punto sus candidaturas para alcaldes, concejales, autoridades regionales, congresistas y presidentes. Sus candidatos municipales ya están campaña. En cambio, el movimiento obrero y popular no tiene la posibilidad de utilizar esa tribuna para defender sus verdaderas reivindicaciones y sus objetivos estratégicos, porque sus dirigentes han decidido portarse servilmente ante las candidaturas de la burguesía. En todas las ciudades y regiones los dirigentes de la CGTP y los partidos “socialistas” reformistas apoyan a candidatos ajenos a las organizaciones trabajadoras y buscan desesperadamente formar parte de esas listas.
En Lima apoyan a Susana Villarán, ex – ministra de Paniagua, gobierno privatista de Acción Popular, UPP, Somos Perú… En el resto del país corren a cobijarse en las candidaturas burguesas nacionalistas y otras semejantes que nunca beneficiarán a los trabajadores, porque su compromiso es con los grandes capitales y la conservación del Estado de los opresores. Al igual que al militar Humala, adulan al sacerdote Arana, aventurero candidato pequeño burgués.
Los trabajadores de la ciudad y del campo somos la fuerza productora de la sociedad y no necesitamos coaligarnos con representantes de sectores burgueses. La experiencia histórica demuestra que más temprano que tarde los sectores nacionalistas de la burguesía arremeten contra las masas populares que los encumbraron. Pero sucede que la burocracia sindical traidora y los líderes políticos oportunistas han hecho del arbitraje mercenario entre patrones y trabajadores, una forma de vida. Y para defender estos privilegios necesitan ampliar su poder, persiguiendo cargos con gruesas retribuciones económicas mientras negocian su respaldo a candidatos reaccionarios, como en el pasado hicieron con Fujimori (1990) y Toledo (2000). Este es el sentido de la política de Mario Huamán y de los partidos de la “Izquierda”.
POLÍTICA REVOLUCIONARIA
Otra debería ser la táctica electoral de las organizaciones de masas en este momento. Candidaturas obreras y populares, elegidas en asambleas representativas de bases y que defiendan un programa de grandes reivindicaciones contra los capitalistas y sus políticos, ayudarían a separar el voto proletario del voto por la burguesía. Esto sería una obligación de la dirección de la CGTP, si de verdad quisiera defender al pueblo. Sería además una lección de política clasista para las nuevas generaciones de trabajadores que no han conocido forma alguna de articulación colectiva. Permitiría además proponer y discutir en las bases el programa revolucionario de acción que necesitamos para liberarnos de la explotación y de la represión.
No obstante, ninguna elección traerá la construcción del poder de los trabajadores y un nuevo Estado de los Trabajadores en reemplazo del Estado Capitalista. Esto sólo se consigue con organización y lucha de masas, con organismos que hay que crear y desarrollar como las asambleas populares, con un programa para la expropiación de la clase dominante, y con un partido obrero revolucionario que conduzca esas luchas a la victoria, a la toma del poder. La táctica electoral no es más que un instante, una circunstancia que puede ayudar a propagandizar la lucha revolucionaria, pero que nunca debe servir para reforzar el Estado de los opresores, para apoyar a sus caudillos ni para beneficiar a líderes sindicales oportunistas.
COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE EN EL PERÚ
revolucionpermanente.rp@gmail.com
http://luchamarxista.blogspot.com
http://www.revolution-socialiste.info/LM.htm
COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE
http://www.revolution-socialiste.info/CoReP.htm
http://revolucionpermanente1917.hi5.com
26 may 2010
18 feb 2010
EDITORIAL - Tribuna Clasista nº 5
Contra todos los engaños y las represiones del régimen del APRA / Fujimorismo / PPC - UN / UPP / y otros; contra todas las mecidas y corrupciones de los gobiernos regionales y municipales; contra las negociaciones serviles y los pactos entre la burocracia sindical, los capitalistas y el gobierno, nuevamente se alzó en los últimos meses el movimiento auténtico y radical de los explotados: la huelga indefinida en Canchis (Sicuani), Andahuaylas, Yauli (La Oroya) y más que ningún otro el levantamiento amazónico con centro en Bagua, que volvieron a plantear una vez más, en el inevitable terreno de la lucha de clases, quién debe decidir, qué clase avanza y qué clase retrocede, cómo deben defenderse los derechos e intereses de los trabajadores.
Ya había sucedido durante el 2008 en Moquegua y Canchis, con la masiva movilización combativa de pueblos que toman el control de sus centros urbanos, llegando a neutralizar a las fuerzas represivas del Estado de la burguesía. Con tales ejemplos de lucha y firmeza, se repiten estos movimientos en distintos puntos del territorio, siempre reprimidos sangrientamente por la Policía y eventualmente por el mismo Ejército.
Presionados por la inmensa mayoría del pueblo solidario con las luchas, la dirección del movimiento obrero y popular, es decir la alta burocracia de la CGTP y la CUT, llegó a anunciar un Paro Nacional para los días 7, 8 y 9 de julio. Esta medida, limitada y por tanto inocua en último sentido, hubiera sido inédita por su envergadura ya que nunca se ha llevado a cabo en el país; sin embargo, mostrando su verdadera faz y naturaleza contraria al combate anticapitalista, la burocracia sindical desconvocó la paralización y la reemplazó por llamamientos a unas enésimas infructuosas marchas.
Como sustitución del combate y señuelo hacia las masas, estas dirigencias conformaron en aquellos días el Frente Nacional por la Vida y la Soberanía, una ampliación (con Aidesep y otras asociaciones) de la alianza que la burocracia y los partidos oportunistas de raíz proletaria mantienen con el Partido Nacionalista burgués en la Coordinadora Político Social (CPS). De esta manera, la lucha de los oprimidos es reemplazada por una extensión del contubernio que tales cúpulas claudicantes mantienen con una pequeña fracción nacionalista de la burguesía peruana, alianza cuyo único objetivo es engendrar gobiernos municipales, regionales, y un gobierno central que administren este Estado como siempre a favor de la burguesía en el poder.
Desde esta tribuna de prensa que brega por los genuinos intereses del campo de los trabajadores, llamamos a las bases de todas las organizaciones obreras y populares que se encuentran en el FNVS, a romper - y obligar a sus propios líderes a romper - todo vínculo con el aparato del nacionalismo humalista y con cualquier otra expresión política burguesa, para poder encaminarnos hacia la construcción de organismos de poder obrero y popular como las asambleas populares y una Asamblea Popular Nacional. Sólo así, con una lucha que sea independiente de la clase dominante y de sus instituciones, podemos abrirnos una perspectiva de victoria.
Esta política proletaria de construcción de organismos de poder de las masas, está reñida con las pretensiones de reemplazar a este gobierno por otro de su misma naturaleza de clase, como actualmente es el caso de la demanda de una Asamblea Constituyente. Una Asamblea Constituyente hoy en día sólo serviría para continuar frenando el potencial combativo de los pueblos y desviar el combate clasista hacia el callejón sin salida de la demagogia y el democratismo de algunos sectores burgueses y pequeño-burgueses, enemigos de que las masas organizadas y movilizadas levanten su propio poder hacia el establecimiento de un Estado de los trabajadores.
En la orilla de enfrente de una política clasista y revolucionaria, está desgraciadamente la política oportunista electorera de los líderes de las organizaciones obreras y de los partidos seudo-socialistas. Teniendo la posibilidad de dirigir el caudal popular a la conquista de sus altos objetivos, prefieren siempre marchar detrás de uno u otro caudillo ajeno a las organizaciones proletarias, como Ollanta Humala (o el cura Arana de la reaccionaria Iglesia Católica…). El caso de Humala es especialmente grave, pues ha sido Capitán contrasubversivo sindicado como masacrador.
Frente al presente régimen que continúa rematando el país a las trasnacionales del gas, del petróleo, de la minería, la energía, las telecomunicaciones, los transportes…, la dirigencia de la principal organización proletaria, la CGTP, tiene el deber de recoger la masiva voluntad de lucha existente y convocar una Huelga General Indefinida que pueda abrir el cauce para un Gobierno obrero, campesino y popular. Mario Huamán (PC), Olmedo Auris (Patria Roja), todos aquellos que pasan años en los medios de prensa y foros en componendas con la clase dominante, socavando la unidad y extensión de nuestras luchas, están obligados a responder por sus claudicaciones y a desocupar los puestos desde los que manipulan permanentemente las causas populares.
"Tribuna Clasista" Nº 5 - Octubre 2009
Ya había sucedido durante el 2008 en Moquegua y Canchis, con la masiva movilización combativa de pueblos que toman el control de sus centros urbanos, llegando a neutralizar a las fuerzas represivas del Estado de la burguesía. Con tales ejemplos de lucha y firmeza, se repiten estos movimientos en distintos puntos del territorio, siempre reprimidos sangrientamente por la Policía y eventualmente por el mismo Ejército.
Presionados por la inmensa mayoría del pueblo solidario con las luchas, la dirección del movimiento obrero y popular, es decir la alta burocracia de la CGTP y la CUT, llegó a anunciar un Paro Nacional para los días 7, 8 y 9 de julio. Esta medida, limitada y por tanto inocua en último sentido, hubiera sido inédita por su envergadura ya que nunca se ha llevado a cabo en el país; sin embargo, mostrando su verdadera faz y naturaleza contraria al combate anticapitalista, la burocracia sindical desconvocó la paralización y la reemplazó por llamamientos a unas enésimas infructuosas marchas.
Como sustitución del combate y señuelo hacia las masas, estas dirigencias conformaron en aquellos días el Frente Nacional por la Vida y la Soberanía, una ampliación (con Aidesep y otras asociaciones) de la alianza que la burocracia y los partidos oportunistas de raíz proletaria mantienen con el Partido Nacionalista burgués en la Coordinadora Político Social (CPS). De esta manera, la lucha de los oprimidos es reemplazada por una extensión del contubernio que tales cúpulas claudicantes mantienen con una pequeña fracción nacionalista de la burguesía peruana, alianza cuyo único objetivo es engendrar gobiernos municipales, regionales, y un gobierno central que administren este Estado como siempre a favor de la burguesía en el poder.
Desde esta tribuna de prensa que brega por los genuinos intereses del campo de los trabajadores, llamamos a las bases de todas las organizaciones obreras y populares que se encuentran en el FNVS, a romper - y obligar a sus propios líderes a romper - todo vínculo con el aparato del nacionalismo humalista y con cualquier otra expresión política burguesa, para poder encaminarnos hacia la construcción de organismos de poder obrero y popular como las asambleas populares y una Asamblea Popular Nacional. Sólo así, con una lucha que sea independiente de la clase dominante y de sus instituciones, podemos abrirnos una perspectiva de victoria.
Esta política proletaria de construcción de organismos de poder de las masas, está reñida con las pretensiones de reemplazar a este gobierno por otro de su misma naturaleza de clase, como actualmente es el caso de la demanda de una Asamblea Constituyente. Una Asamblea Constituyente hoy en día sólo serviría para continuar frenando el potencial combativo de los pueblos y desviar el combate clasista hacia el callejón sin salida de la demagogia y el democratismo de algunos sectores burgueses y pequeño-burgueses, enemigos de que las masas organizadas y movilizadas levanten su propio poder hacia el establecimiento de un Estado de los trabajadores.
En la orilla de enfrente de una política clasista y revolucionaria, está desgraciadamente la política oportunista electorera de los líderes de las organizaciones obreras y de los partidos seudo-socialistas. Teniendo la posibilidad de dirigir el caudal popular a la conquista de sus altos objetivos, prefieren siempre marchar detrás de uno u otro caudillo ajeno a las organizaciones proletarias, como Ollanta Humala (o el cura Arana de la reaccionaria Iglesia Católica…). El caso de Humala es especialmente grave, pues ha sido Capitán contrasubversivo sindicado como masacrador.
Frente al presente régimen que continúa rematando el país a las trasnacionales del gas, del petróleo, de la minería, la energía, las telecomunicaciones, los transportes…, la dirigencia de la principal organización proletaria, la CGTP, tiene el deber de recoger la masiva voluntad de lucha existente y convocar una Huelga General Indefinida que pueda abrir el cauce para un Gobierno obrero, campesino y popular. Mario Huamán (PC), Olmedo Auris (Patria Roja), todos aquellos que pasan años en los medios de prensa y foros en componendas con la clase dominante, socavando la unidad y extensión de nuestras luchas, están obligados a responder por sus claudicaciones y a desocupar los puestos desde los que manipulan permanentemente las causas populares.
"Tribuna Clasista" Nº 5 - Octubre 2009
CRP - Pronunciamiento 1 de mayo
Ante la crisis mundial del capitalismo
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Revolución Socialista! ¡Poder de los trabajadores!
Del “fin de la historia” al hundimiento del capitalismo mundial
Hace 20 años, los partidos reaccionarios y los ideólogos burgueses triunfaban. Anunciaban la quiebra definitiva del comunismo e incluso el fin de la historia, basándose en las derrotas inflingidas al proletariado mundial: fracaso de la huelga de los mineros británicos, privatizaciones de las empresas públicas, despidos en masa en los países pobres, reunificación burguesa de Alemania, implosión de la URSS, inicios de la adopción del capitalismo por China...
Por entonces, la ola revolucionaria mundial de finales de los 60 y de los años 70 - que amenazó a las burguesías de los países imperialistas, a las de los países capitalistas dominados y a las burocracias de los países en que se expropió al capital – había retrocedido, desviada por la social-democracia, el estalinismo y el nacionalismo pequeño-burgués. Pero la elevación de la tasa de explotación en los centros imperialistas, la reintroducción de Europa del Este, Rusia, China y Vietnam en la economía capitalista mundial tras la restauración del capitalismo por las burocracias estalinistas, y la abundancia de liquidez proporcionada por los Bancos Centrales, sólo proporcionó una prórroga al sistema en declive. Su fragilidad se ha revelado en las incesantes crisis monetarias, bancarias y económicas. Las contradicciones estallaron en junio del 2008, en forma de una crisis bancaria en el centro de la economía mundial, los Estados Unidos, para desembocar en una crisis sin precedentes desde la de 1929.
Las necesidades elementales de la humanidad no se satisfacen, sin embargo en el marco del modo de producción capitalista hay repentinamente demasiadas mercancías, demasiados medios de producción, demasiados productores... De aquí al 2010, el número de desocupados podría ser de 25 millones, sin contar el de "mingongs" de China (20 millones de obreros sin derechos retornan a sus pueblos de origen sin ser tomados en cuenta en las estadísticas del Estado chino). Según el Presidente del Banco Mundial, "200.000 a 400.000 lactantes podrían morir cada año". El índice máximo de 1000 millones de personas subalimentadas sería superado ampliamente el 2009.
De la crisis capitalista no se salva ningún país
El comercio mundial cae a ritmos más acelerados que en 1929-1930: disminuiría un 13,2% en 2009. El 22 de abril el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que la producción mundial descendería un 1,3% el 2009, y evalúa el costo de la crisis económica mundial en la suma increíble de 4.054 millones de dólares.
Los países dominados, en particular los más pobres, sufren duramente la depresión por la reducción combinada de sus exportaciones, de las transferencias de rentas de los emigrantes y de la caída de las inversiones extranjeras. Los "países emergentes" y los estados de Europa Central que se han integrado a la Unión Europea, están especialmente afectados y acuden al FMI. La reducción del precio del petróleo y del gas perjudica particularmente a Rusia. Dimitri Medvedev anunció un plan de 44 mil millones de rublos (mil millones de euros) para estimular la economía rusa, poniendo en marcha proyectos de infraestructura, mientras los despidos se multiplican a un ritmo exasperante. En China, el desempleo, típico mal del capitalismo, toma proporciones aún más considerables. Hu Jintao también recurrió a las recetas del economista burgués Keynes, es decir a las reducciones de tipos de interés del Banco Central de China y a un "plan de reactivación" de 1600 millones de euros (que implica un déficit presupuestario). Estas medidas tienen por objeto preservar un crecimiento del 6%, la cifra más baja desde 1992.
Según la OCDE que los agrupa, los países avanzados están "en medio de la recesión más profunda y más extensa en más de cincuenta años". La OCDE prevé una caída del 4,3 % del PIB en los 30 países más ricos para el 2009, comenzando por los Estados Unidos que caería alrededor de un 4% este año; en el primer trimestre del 2009 los beneficios cayeron el 37 %, la peor caída desde los años 30. El imperialismo alemán está también fuertemente tocado, con una previsión de -5,3 %. Las previsiones para Gran Bretaña, Francia e Italia son apenas mejores (respectivamente -3,7 %, -3,3 %, -4,3 %). La economía japonesa retrocedería por su parte un 6,6 %...
El G20: ¡cada quien para sí mismo!
Los Estados capitalistas, por naturaleza, son incapaces de entenderse entre sí. Son la encarnación de burguesías nacionales que están en competencia unas con otras para explotar al proletariado mundial. Ante la crisis, cada Estado intenta favorecer a su burguesía en detrimento de las otras, al mismo tiempo que la economía capitalista se internacionaliza más que nunca, que cada economía depende de las demás mediante las importaciones y exportaciones, que todas las grandes empresas (e incluso gran parte de las medianas) se han convertido en "multinacionales". Muchos Estados recurren a medidas proteccionistas que finalmente profundizan la depresión. Adoptan "planes de reactivación" nacionales: 34 mil millones de euros en Francia, 100 mil millones en Alemania, 590 mil millones en Japón, 627 mil millones en Estados Unidos, 465 mil millones y 1.162 millones en China...
En la última reunión del G20 en Londres a principios de abril, Obama admitía: "no vamos a ponernos de acuerdo sobre todos los puntos". Eso refleja el debilitamiento del principal imperialismo, ya que Estados Unidos, conservando al mismo tiempo una supremacía militar que utilizan al máximo, perdió la hegemonía económica que ostentaba inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se reveló capaz de reconstruir las economías capitalistas de Japón y Europa del Oeste, instaurando al mismo tiempo un sistema monetario internacional, relativamente estable, basado en el dólar.
China, que oculta mal su vocación de convertirse en potencia imperialista, declaró que era necesario poner fin al rol del dólar norteamericano en el intercambio mundial. Los imperialismos alemán y francés, representados por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy, se opusieron de manera diplomática al imperialismo norteamericano alzado en hombros por el imperialismo británico. Mientras que Obama, fielmente apoyado por Brown, desea un esfuerzo superior de reactivación de Alemania - primer exportador del mundo-, Sarkozy y Merkel abogan por una "mejor regulación de las finanzas" en detrimento de las plazas financieras de Nueva York y Londres; lo que en ambos casos equivale a pretender establecer las mejores condiciones para la acumulación de capital.
Militarismo, opresión nacional, clericalismo…
Esa reunión inter-imperialista movilizó a 2.500 policías, costó incluso la vida a un transeúnte y se detuvo a miles de personas durante horas sin ninguna acusación. Es que la burguesía es una clase retrógrada desde hace mucho tiempo en la historia: por todas partes las fuerzas de represión e intervención son pertrechadas para el período de crisis, se coartan las libertades democráticas, las clases explotadoras recurren cada vez más al nacionalismo y al clericalismo, en contra de los derechos de las mujeres, de los jóvenes, de las minorías nacionales, de los inmigrantes, de los homosexuales y de las minorías religiosas.
La violencia capitalista no ha cesado con la crisis, al contrario. Obama ha previsto reclutar 100.000 policías, mantener el embargo contra Cuba y aumentar las tropas de ocupación en Afganistán, reclamando ayuda a sus aliados de la OTAN; ayuda que todos prometen y que ninguno parece dispuesto a conceder en la práctica. El islamismo, impulsado antes por Estados Unidos contra la revolución y contra la URSS, y del que Al Qaeda es un producto, se vuelve contra ellos también en Pakistán, un Estado basado desde su origen en la religión y amenazado por una nueva desmembración. El Gobierno de Rusia impulsa el cristianismo como religión de Estado, mantiene su garra sobre Chechenia y presiona a muchos de los Estados vecinos. El poder en China tolera una fantástica regresión de la condición de las mujeres, mantiene una opresión policial salvaje y pisotea los derechos de las minorías nacionales. El Gobierno de Sri Lanka consigue actualmente la reunificación de la isla mediante la violencia militar, lacerando a la minoría tamil. A principios del año, Israel, no contento con proseguir la colonización de Cisjordania y Jerusalén, bombardeó y luego invadió la Franja de Gaza, con la complicidad de las potencias imperialistas, de Egipto e incluso de la propia Autoridad Palestina. Al mismo tiempo, una fracción ultraderechista y racista caucásica de la burguesía boliviana, amenaza con la secesión del país.
Por la revolución permanente, por una Internacional obrera revolucionaria
Los trabajadores de las ciudades y del campo resisten contra los terratenientes y contra una burguesía capitalista que pasa a ser, acogotada por la crisis económica, cada vez más agresiva. Pero en muchos países, los sindicatos independientes del Estado burgués están prohibidos y los trabajadores no disponemos de partido que nos represente. Allí donde existen, las organizaciones de la clase obrera, partidos y sindicatos, están demasiado a menudo vinculadas a la burguesía para servirnos eficazmente. Además, al defender a la burguesía del país - enfrentada a su vez a otras burguesías - los aparatos reformistas dividen las filas del proletariado, dividiendo también a los trabajadores según las fronteras de los países, y según sean inmigrantes o de minorías nacionales.
La lucha consecuente contra los resultados desastrosos de la crisis capitalista mundial (y contra las amenazas crecientes de restauración capitalista en Cuba) imponen el frente único de los trabajadores contra la colaboración de clases impuesta por las direcciones oportunistas y claudicantes; la creación de organismos democráticos de poder obreros y populares (soviets, consejos, asambleas populares, shoras...); la construcción de una Internacional obrera revolucionaria de funcionamiento democrático, que se exprese en cada país en un partido obrero revolucionario basado en las enseñanzas de Marx, Engels, Luxemburgo, Lenin y Trotsky. Sin tales partidos, capaces de movilizar toda la fuerza de la clase obrera y de sus aliados (campesinos pobres, estudiantes, desocupados, etnias oprimidas...), los trabajadores sólo obtendrán victorias parciales y temporales o sufrirán derrotas, debido a la previsible traición de las direcciones nacionalistas pequeñoburguesas y reformistas, ayudadas por los centristas.
Únicamente tal partido, comunista e internacionalista, será capaz de armar a las masas para tomar el poder. Sólo un Gobierno Obrero (o un Gobierno Obrero y Campesino) está en condiciones de adoptar las medidas políticas y económicas necesarias para responder a las necesidades de las masas administrando los recursos proporcionados por la naturaleza, de expropiar a los expropiadores, de conducir la transición hacia el socialismo que sólo será definitiva con la victoria de la revolución en los países más adelantados.
¡Cierre de todas las bases militares imperialistas,
empezando por la de Guantánamo!
¡Evacuación inmediata de todas las tropas imperialistas
de Irak, Afganistán, Líbano, Chad, Kosovo...!
¡Derogación de todas las leyes contra las huelgas, los sindicatos,
los inmigrantes, los partidos de trabajadores!
¡Autoorganización de las trabajadoras y los trabajadores!
¡Huelga General contra las burguesías y sus Estados!
¡Expropiación de los latifundios, de los bancos,
de los grandes grupos capitalistas nacionales y extranjeros!
¡Gobierno Obrero y Campesino!
¡República Mundial de los Consejos Obreros!
1 de mayo de 2009
Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Perú, Austria)
c_revolucionpermanente@yahoo.es
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Revolución Socialista! ¡Poder de los trabajadores!
Del “fin de la historia” al hundimiento del capitalismo mundial
Hace 20 años, los partidos reaccionarios y los ideólogos burgueses triunfaban. Anunciaban la quiebra definitiva del comunismo e incluso el fin de la historia, basándose en las derrotas inflingidas al proletariado mundial: fracaso de la huelga de los mineros británicos, privatizaciones de las empresas públicas, despidos en masa en los países pobres, reunificación burguesa de Alemania, implosión de la URSS, inicios de la adopción del capitalismo por China...
Por entonces, la ola revolucionaria mundial de finales de los 60 y de los años 70 - que amenazó a las burguesías de los países imperialistas, a las de los países capitalistas dominados y a las burocracias de los países en que se expropió al capital – había retrocedido, desviada por la social-democracia, el estalinismo y el nacionalismo pequeño-burgués. Pero la elevación de la tasa de explotación en los centros imperialistas, la reintroducción de Europa del Este, Rusia, China y Vietnam en la economía capitalista mundial tras la restauración del capitalismo por las burocracias estalinistas, y la abundancia de liquidez proporcionada por los Bancos Centrales, sólo proporcionó una prórroga al sistema en declive. Su fragilidad se ha revelado en las incesantes crisis monetarias, bancarias y económicas. Las contradicciones estallaron en junio del 2008, en forma de una crisis bancaria en el centro de la economía mundial, los Estados Unidos, para desembocar en una crisis sin precedentes desde la de 1929.
Las necesidades elementales de la humanidad no se satisfacen, sin embargo en el marco del modo de producción capitalista hay repentinamente demasiadas mercancías, demasiados medios de producción, demasiados productores... De aquí al 2010, el número de desocupados podría ser de 25 millones, sin contar el de "mingongs" de China (20 millones de obreros sin derechos retornan a sus pueblos de origen sin ser tomados en cuenta en las estadísticas del Estado chino). Según el Presidente del Banco Mundial, "200.000 a 400.000 lactantes podrían morir cada año". El índice máximo de 1000 millones de personas subalimentadas sería superado ampliamente el 2009.
De la crisis capitalista no se salva ningún país
El comercio mundial cae a ritmos más acelerados que en 1929-1930: disminuiría un 13,2% en 2009. El 22 de abril el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que la producción mundial descendería un 1,3% el 2009, y evalúa el costo de la crisis económica mundial en la suma increíble de 4.054 millones de dólares.
Los países dominados, en particular los más pobres, sufren duramente la depresión por la reducción combinada de sus exportaciones, de las transferencias de rentas de los emigrantes y de la caída de las inversiones extranjeras. Los "países emergentes" y los estados de Europa Central que se han integrado a la Unión Europea, están especialmente afectados y acuden al FMI. La reducción del precio del petróleo y del gas perjudica particularmente a Rusia. Dimitri Medvedev anunció un plan de 44 mil millones de rublos (mil millones de euros) para estimular la economía rusa, poniendo en marcha proyectos de infraestructura, mientras los despidos se multiplican a un ritmo exasperante. En China, el desempleo, típico mal del capitalismo, toma proporciones aún más considerables. Hu Jintao también recurrió a las recetas del economista burgués Keynes, es decir a las reducciones de tipos de interés del Banco Central de China y a un "plan de reactivación" de 1600 millones de euros (que implica un déficit presupuestario). Estas medidas tienen por objeto preservar un crecimiento del 6%, la cifra más baja desde 1992.
Según la OCDE que los agrupa, los países avanzados están "en medio de la recesión más profunda y más extensa en más de cincuenta años". La OCDE prevé una caída del 4,3 % del PIB en los 30 países más ricos para el 2009, comenzando por los Estados Unidos que caería alrededor de un 4% este año; en el primer trimestre del 2009 los beneficios cayeron el 37 %, la peor caída desde los años 30. El imperialismo alemán está también fuertemente tocado, con una previsión de -5,3 %. Las previsiones para Gran Bretaña, Francia e Italia son apenas mejores (respectivamente -3,7 %, -3,3 %, -4,3 %). La economía japonesa retrocedería por su parte un 6,6 %...
El G20: ¡cada quien para sí mismo!
Los Estados capitalistas, por naturaleza, son incapaces de entenderse entre sí. Son la encarnación de burguesías nacionales que están en competencia unas con otras para explotar al proletariado mundial. Ante la crisis, cada Estado intenta favorecer a su burguesía en detrimento de las otras, al mismo tiempo que la economía capitalista se internacionaliza más que nunca, que cada economía depende de las demás mediante las importaciones y exportaciones, que todas las grandes empresas (e incluso gran parte de las medianas) se han convertido en "multinacionales". Muchos Estados recurren a medidas proteccionistas que finalmente profundizan la depresión. Adoptan "planes de reactivación" nacionales: 34 mil millones de euros en Francia, 100 mil millones en Alemania, 590 mil millones en Japón, 627 mil millones en Estados Unidos, 465 mil millones y 1.162 millones en China...
En la última reunión del G20 en Londres a principios de abril, Obama admitía: "no vamos a ponernos de acuerdo sobre todos los puntos". Eso refleja el debilitamiento del principal imperialismo, ya que Estados Unidos, conservando al mismo tiempo una supremacía militar que utilizan al máximo, perdió la hegemonía económica que ostentaba inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se reveló capaz de reconstruir las economías capitalistas de Japón y Europa del Oeste, instaurando al mismo tiempo un sistema monetario internacional, relativamente estable, basado en el dólar.
China, que oculta mal su vocación de convertirse en potencia imperialista, declaró que era necesario poner fin al rol del dólar norteamericano en el intercambio mundial. Los imperialismos alemán y francés, representados por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy, se opusieron de manera diplomática al imperialismo norteamericano alzado en hombros por el imperialismo británico. Mientras que Obama, fielmente apoyado por Brown, desea un esfuerzo superior de reactivación de Alemania - primer exportador del mundo-, Sarkozy y Merkel abogan por una "mejor regulación de las finanzas" en detrimento de las plazas financieras de Nueva York y Londres; lo que en ambos casos equivale a pretender establecer las mejores condiciones para la acumulación de capital.
Militarismo, opresión nacional, clericalismo…
Esa reunión inter-imperialista movilizó a 2.500 policías, costó incluso la vida a un transeúnte y se detuvo a miles de personas durante horas sin ninguna acusación. Es que la burguesía es una clase retrógrada desde hace mucho tiempo en la historia: por todas partes las fuerzas de represión e intervención son pertrechadas para el período de crisis, se coartan las libertades democráticas, las clases explotadoras recurren cada vez más al nacionalismo y al clericalismo, en contra de los derechos de las mujeres, de los jóvenes, de las minorías nacionales, de los inmigrantes, de los homosexuales y de las minorías religiosas.
La violencia capitalista no ha cesado con la crisis, al contrario. Obama ha previsto reclutar 100.000 policías, mantener el embargo contra Cuba y aumentar las tropas de ocupación en Afganistán, reclamando ayuda a sus aliados de la OTAN; ayuda que todos prometen y que ninguno parece dispuesto a conceder en la práctica. El islamismo, impulsado antes por Estados Unidos contra la revolución y contra la URSS, y del que Al Qaeda es un producto, se vuelve contra ellos también en Pakistán, un Estado basado desde su origen en la religión y amenazado por una nueva desmembración. El Gobierno de Rusia impulsa el cristianismo como religión de Estado, mantiene su garra sobre Chechenia y presiona a muchos de los Estados vecinos. El poder en China tolera una fantástica regresión de la condición de las mujeres, mantiene una opresión policial salvaje y pisotea los derechos de las minorías nacionales. El Gobierno de Sri Lanka consigue actualmente la reunificación de la isla mediante la violencia militar, lacerando a la minoría tamil. A principios del año, Israel, no contento con proseguir la colonización de Cisjordania y Jerusalén, bombardeó y luego invadió la Franja de Gaza, con la complicidad de las potencias imperialistas, de Egipto e incluso de la propia Autoridad Palestina. Al mismo tiempo, una fracción ultraderechista y racista caucásica de la burguesía boliviana, amenaza con la secesión del país.
Por la revolución permanente, por una Internacional obrera revolucionaria
Los trabajadores de las ciudades y del campo resisten contra los terratenientes y contra una burguesía capitalista que pasa a ser, acogotada por la crisis económica, cada vez más agresiva. Pero en muchos países, los sindicatos independientes del Estado burgués están prohibidos y los trabajadores no disponemos de partido que nos represente. Allí donde existen, las organizaciones de la clase obrera, partidos y sindicatos, están demasiado a menudo vinculadas a la burguesía para servirnos eficazmente. Además, al defender a la burguesía del país - enfrentada a su vez a otras burguesías - los aparatos reformistas dividen las filas del proletariado, dividiendo también a los trabajadores según las fronteras de los países, y según sean inmigrantes o de minorías nacionales.
La lucha consecuente contra los resultados desastrosos de la crisis capitalista mundial (y contra las amenazas crecientes de restauración capitalista en Cuba) imponen el frente único de los trabajadores contra la colaboración de clases impuesta por las direcciones oportunistas y claudicantes; la creación de organismos democráticos de poder obreros y populares (soviets, consejos, asambleas populares, shoras...); la construcción de una Internacional obrera revolucionaria de funcionamiento democrático, que se exprese en cada país en un partido obrero revolucionario basado en las enseñanzas de Marx, Engels, Luxemburgo, Lenin y Trotsky. Sin tales partidos, capaces de movilizar toda la fuerza de la clase obrera y de sus aliados (campesinos pobres, estudiantes, desocupados, etnias oprimidas...), los trabajadores sólo obtendrán victorias parciales y temporales o sufrirán derrotas, debido a la previsible traición de las direcciones nacionalistas pequeñoburguesas y reformistas, ayudadas por los centristas.
Únicamente tal partido, comunista e internacionalista, será capaz de armar a las masas para tomar el poder. Sólo un Gobierno Obrero (o un Gobierno Obrero y Campesino) está en condiciones de adoptar las medidas políticas y económicas necesarias para responder a las necesidades de las masas administrando los recursos proporcionados por la naturaleza, de expropiar a los expropiadores, de conducir la transición hacia el socialismo que sólo será definitiva con la victoria de la revolución en los países más adelantados.
¡Cierre de todas las bases militares imperialistas,
empezando por la de Guantánamo!
¡Evacuación inmediata de todas las tropas imperialistas
de Irak, Afganistán, Líbano, Chad, Kosovo...!
¡Derogación de todas las leyes contra las huelgas, los sindicatos,
los inmigrantes, los partidos de trabajadores!
¡Autoorganización de las trabajadoras y los trabajadores!
¡Huelga General contra las burguesías y sus Estados!
¡Expropiación de los latifundios, de los bancos,
de los grandes grupos capitalistas nacionales y extranjeros!
¡Gobierno Obrero y Campesino!
¡República Mundial de los Consejos Obreros!
1 de mayo de 2009
Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Perú, Austria)
c_revolucionpermanente@yahoo.es
POLÍTICA MARXISTA: POLÍTICA REVOLUCIONARIA
Leemos en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels (1848) que “el movimiento proletario es el movimiento independiente de la inmensa mayoría en favor de la inmensa mayoría”. Sin embargo, aunque el movimiento de las masas explotadas de cualquier punto del planeta se ha elevado tantas veces en la historia a la altura de la lucha frontal y definitoria contra su enemigo burgués, casi nunca ha logrado constituirse en poder estatal y engendrar una sociedad en camino a la desaparición de las clases. ¿Dónde hallar la explicación a la envergadura de esas derrotas? Ciertamente en el abandono de aquella premisa fundamental del movimiento de los trabajadores: la independencia política de clase.
En 1871, el proletariado se atrevió por primera vez a adueñase del poder en la ciudad de París, en lo que fue conocido como “la Comuna”. Dos meses después, pagó con miles de asesinados su derrota frente al enemigo. Pues si hay algo que la clase dominante no puede perdonar, a riesgo de su existencia misma, es que los oprimidos creen sus propias organizaciones, las conviertan en escuelas de aprendizaje político, las doten de capacidad de autodefensa y ofensiva, las transformen en organismos que se construyen como un poder alternativo al poder de todas las instituciones burguesas.
Así lo entendieron los marxistas rusos que en 1917 supieron derrocar a la nobleza terrateniente, a los capitalistas y también derrotar a sus sirvientes pequeño-burgueses, cobijados bajo el rótulo de “socialistas”. Para esto crearon un partido proletario que se trazó la meta de encabezar una revolución únicamente sobre la base de la alianza obrero-campesina, sin conciliaciones ni concesiones a cualquier sector dominante y ni a sus mayordomos de la burocracia reformista sindical y política. Para esto construyeron los “soviets” o consejos de trabajadores que se transformaron en el nuevo poder estatal proletario. Desde entonces, toda lucha de las organizaciones sindicales y populares, toda lucha partidaria o de los organismos embrionarios de poder de masas, no puede tener en definitiva otro destino que la respuesta violenta contra la violencia estructural ejercida por cualquier fracción de la burguesía.
Desafortunadamente, el siglo XX no nos fue fértil en revoluciones que engendraran un genuino poder de los trabajadores, creándose estados “socialistas” de dictadura burocrática que impulsaban la “coexistencia pacífica” con el imperialismo. Al mismo tiempo, las dirigencias de las organizaciones de masas optaron siempre por una política de seguidismo a los proyectos de tal o cual ala burguesa, por la alianza con y tras sectores autotitulados “demócratas”, “progresistas”, “populares”, “antiimperalistas”, que buscan mantener el Estado capitalista; optaron por las capitulaciones a intereses ajenos y no por el combate independiente del pueblo trabajador, por el electoralismo que los beneficia y no por la forja de nuestros organismos de poder. Así sucedió en los casos emblemáticos y trágicos de la Europa de los años '30 y '40, del Chile de Allende, de los “frentes de izquierda” en todo el mundo, y hoy sucede con los gobiernos pro-imperialistas de Lula (PT), Bachelet (PS), Tabaré Vásquez (PS), que van de la mano con el nacionalismo burgués de Chávez y Morales.
En el Perú, el programa y el caudillismo de Humala y el PNP se han convertido en el paradigma de todas las organizaciones que viven persiguiendo un liderazgo nacionalista burgués tras el cual existir, sin ningún interés por la defensa de una política independiente, clasista y revolucionaria, para el movimiento obrero y popular. Esta política pasa hoy por el impulso a la convocatoria de asambleas populares que se vayan convirtiendo en órganos de poder de los explotados, organismos capaces de movilizar a las más grandes masas, no para instalar dirigentes oportunistas en las Alcaldías, el Congreso y los Ministerios, sino para desafiar al poder de la burguesía y derrocarla; asambleas concentradas en una Asamblea Popular Nacional que unifique en una sola Huelga General las huelgas indefinidas que los pueblos realizan rebasando a sus dirigencias que los traicionan. Como en los siglos XIX y XX, sólo la lucha por el poder da verdadero sentido a todas y cada una de nuestras luchas.
“Últimamente, las palabras “dictadura del proletariado” han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿quieren saber qué faz presenta esta dictadura? Miren a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado!”
Friedrich Engels, 1891
Sergio Bravo M.
EMAIL: lucha_marxista@yahoo.es
03.08.09
En 1871, el proletariado se atrevió por primera vez a adueñase del poder en la ciudad de París, en lo que fue conocido como “la Comuna”. Dos meses después, pagó con miles de asesinados su derrota frente al enemigo. Pues si hay algo que la clase dominante no puede perdonar, a riesgo de su existencia misma, es que los oprimidos creen sus propias organizaciones, las conviertan en escuelas de aprendizaje político, las doten de capacidad de autodefensa y ofensiva, las transformen en organismos que se construyen como un poder alternativo al poder de todas las instituciones burguesas.
Así lo entendieron los marxistas rusos que en 1917 supieron derrocar a la nobleza terrateniente, a los capitalistas y también derrotar a sus sirvientes pequeño-burgueses, cobijados bajo el rótulo de “socialistas”. Para esto crearon un partido proletario que se trazó la meta de encabezar una revolución únicamente sobre la base de la alianza obrero-campesina, sin conciliaciones ni concesiones a cualquier sector dominante y ni a sus mayordomos de la burocracia reformista sindical y política. Para esto construyeron los “soviets” o consejos de trabajadores que se transformaron en el nuevo poder estatal proletario. Desde entonces, toda lucha de las organizaciones sindicales y populares, toda lucha partidaria o de los organismos embrionarios de poder de masas, no puede tener en definitiva otro destino que la respuesta violenta contra la violencia estructural ejercida por cualquier fracción de la burguesía.
Desafortunadamente, el siglo XX no nos fue fértil en revoluciones que engendraran un genuino poder de los trabajadores, creándose estados “socialistas” de dictadura burocrática que impulsaban la “coexistencia pacífica” con el imperialismo. Al mismo tiempo, las dirigencias de las organizaciones de masas optaron siempre por una política de seguidismo a los proyectos de tal o cual ala burguesa, por la alianza con y tras sectores autotitulados “demócratas”, “progresistas”, “populares”, “antiimperalistas”, que buscan mantener el Estado capitalista; optaron por las capitulaciones a intereses ajenos y no por el combate independiente del pueblo trabajador, por el electoralismo que los beneficia y no por la forja de nuestros organismos de poder. Así sucedió en los casos emblemáticos y trágicos de la Europa de los años '30 y '40, del Chile de Allende, de los “frentes de izquierda” en todo el mundo, y hoy sucede con los gobiernos pro-imperialistas de Lula (PT), Bachelet (PS), Tabaré Vásquez (PS), que van de la mano con el nacionalismo burgués de Chávez y Morales.
En el Perú, el programa y el caudillismo de Humala y el PNP se han convertido en el paradigma de todas las organizaciones que viven persiguiendo un liderazgo nacionalista burgués tras el cual existir, sin ningún interés por la defensa de una política independiente, clasista y revolucionaria, para el movimiento obrero y popular. Esta política pasa hoy por el impulso a la convocatoria de asambleas populares que se vayan convirtiendo en órganos de poder de los explotados, organismos capaces de movilizar a las más grandes masas, no para instalar dirigentes oportunistas en las Alcaldías, el Congreso y los Ministerios, sino para desafiar al poder de la burguesía y derrocarla; asambleas concentradas en una Asamblea Popular Nacional que unifique en una sola Huelga General las huelgas indefinidas que los pueblos realizan rebasando a sus dirigencias que los traicionan. Como en los siglos XIX y XX, sólo la lucha por el poder da verdadero sentido a todas y cada una de nuestras luchas.
“Últimamente, las palabras “dictadura del proletariado” han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿quieren saber qué faz presenta esta dictadura? Miren a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado!”
Friedrich Engels, 1891
Sergio Bravo M.
EMAIL: lucha_marxista@yahoo.es
03.08.09
Sobre la Independencia Política del Proletariado (II):
“En las condiciones de la época imperialista, la revolución nacional-democrática sólo puede ser conducida hasta la victoria en el caso de que las relaciones sociales y políticas del país de que se trate hayan madurado en el sentido de elevar al proletariado al Poder como director de las masas populares. ¿Y si no es así? Entonces, la lucha por la emancipación nacional dará resultados muy exiguos, dirigidos enteramente contra las masas trabajadoras...”
(“La Revolución Permanente” 1930 – L. Trotsky)
El carácter de clase del nacionalismo
La “sagrada” unidad nacional, entendida como la unión de todas clases bajo el mando de la burguesía, es hoy en día uno de los mayores obstáculos para la Revolución Proletaria debido a que constituye una grave infección ideológica fuertemente arraigada en un número considerable de trabajadores, entorpeciendo su maduración política y atrayéndolos a diferentes formas de colaboración de clases.
Los discursos nacionalistas en múltiples oportunidades han conseguido cautivar a un sector importante de las masas, de hecho en Latinoamérica contamos con varios ejemplos entre los cuales el General Juan Domingo Perón (Argentina) destaca como uno de los más eficientes caudillos burgueses por su capacidad para erigir un bloque policlasista muy bien ensamblado que congregó a sectores de la media y pequeña burguesía, obreros organizados, trabajadores rurales e incluso algunos militares, sin duda todo un modelo a seguir para otros milicos populistas como el General Líber Seregni (Uruguay) fundador y primer presidente del “Frente Amplio” (1971) o el General Juan José Torres González (Bolivia) quien en 1970 ascendiera al poder gracias a un levantamiento popular conformado por organizaciones obreras y campesinas, el movimiento estudiantil y un sector de la milicia, curiosamente el popular "J J" bautizó a esta alianza como “los cuatro pilares de la revolución”, sin embargo su breve gobierno sólo sirvió de antesala al régimen ultrareaccionario del General Hugo Banzer (1971). Y como dejar de mencionar al General Juan Velasco Alvarado (1968) supuesto artífice de la gran reforma agraria peruana, que en realidad sólo benefició a los colonos de las grandes haciendas y a comunidades organizadas que años antes ya habían tomado las tierras, mientras que la mayor parte del campesinado continuó sumido en la miseria, pero el mito Velasquista persiste hasta nuestros días e incluso electoralmente todavía resulta redituable.
A pesar de que la historia ha demostrado que el nacionalismo burgués es incompatible con los intereses de los trabajadores, no es nada raro que este tipo de propuestas aun gocen de aceptación entre las masas si tenemos en cuenta que gran parte del trabajo ideológico ya está hecho por el sistema educativo vigente, mismo que inocula en nuestros niños y jóvenes la ilusión de que es posible hermanar a explotadores y explotados; por lo tanto todo revolucionario consecuente debe combatir enérgicamente el lastre ideológico nacionalista, dejando bien claro ante las masas que la distinción entre los hombres deviene de la posición de clase que ocupan dentro de las relaciones sociales de producción y que la única alternativa de progreso para la humanidad es enarbolar un estandarte que agrupe a todos los trabajadores del mundo en su marcha triunfante hacia la construcción de una nueva sociedad.
Combatir el frentepopulismo:
La experiencia del siglo XX ha demostrado que las alianzas con sectores “progresistas” burgueses en nada contribuyen a la emancipación de los trabajadores, por el contrario corrompen sus organizaciones y obstaculizan el proceso de polarización política de clases. Esto se explica porque los llamados frentes populares no son otra cosa que una forma de dominio burgués cuya principal característica es que una capa de la burocracia sindical y los partidos reformistas colaboran con ciertos sectores de la burguesía y son admitidos dentro su maquinaria estatal, los traidores justifican su proceder con argumentos bien conocidos como: “Conquistar espacios de poder”, “desgastar el dominio de la burguesía”, “ganar tiempo para organizar a la clase obrera”, etc. etc.
Es bien sabido que el capitalismo siendo un sistema anárquico constantemente se ve remecido por sobresaltos económicos, sociales y políticos que en ocasiones colocan a la burguesía en serios aprietos; es que cuando las masas movilizadas consiguen amenazar su hegemonía los capitalistas pueden ser incapaces de colocar en el poder a uno de sus agentes directos, más aun el fraude electoral (práctica muy frecuente) podría resultar contraproducente ya que imponer un gobierno impopular serviría como catalizador de la insurgencia.
Es en escenarios como éste que la burguesía astutamente decide valerse de organizaciones y representantes de los trabajadores con quienes establece alianzas que desorientan y adormecen al movimiento obrero y popular. Ante esta situación y consecuentemente con los principios más elementales del marxismo, los comunistas debemos ejercer una implacable oposición a la traición de reformistas y burócratas que pintándose la cara de rojo confabulan contra sus bases desplegando políticas totalmente reaccionarias.
PERÚ: electoralismo reformista
En el Perú han proliferado los aparatos traidores que por desgracia poseen cierta influencia en el movimiento popular: tenemos a la “Coordinadora Político Social” en la que convergen el nacionalismo humalista, la burocracia sindical y el putrefacto despojo de la vieja izquierda estalinista; así también en noviembre de 2008 surgió la voceada “Asamblea Nacional de los Pueblos” que sirvió de palestra propagandística al candidato Ollanta Humala y no contribuyó en nada con la creación de organismos de poder proletario y campesino. Es en esa misma línea política que el recientemente creado “Frente Nacional por la Vida y la Soberanía”, donde se inscriben organizaciones como la CPS (PNP, CGTP, CUT PERÚ, CNA, UFREP, CONAFREP, FEP…) AIDESEP, CAOI UNCA, CONQA y con todos ellos los falsos socialistas, hizo un llamado “a las fuerzas democráticas, progresistas y sociales a participar en la jornada de lucha en defensa de la vida y la soberanía” (refiriéndose a la movilización del 11 de junio); levantando como sus más “radicales” demandas la “vacancia presidencial” y la “convocatoria a una Asamblea Constituyente”, ambas clásicas medidas reformistas destinadas a sostener al Estado burgués cuando este comienza a sufrir los embates de las masas radicalizadas. Los levantamientos populares en Moquegua, Canchis (2008) y Bagua (2009) son muestras de la creciente disposición insurgente entre los explotados, por lo que tales demandas engarzan perfectamente con la actitud pacifista y traidora de la burocracia oportunista que coaligada con el nacionalismo sólo tiene en la mira los próximos procesos electorales (2010 - 2011) y de ser posible adelantar la elección presidencial.
Promover la alianza entre el Proletariado y los Explotados en contra de toda la burguesía
La lucha por crear el poder de los trabajadores no pasa por la alianza con sectores burgueses nacionalistas debido a que su posición en apariencia antiimperialista deriva de motivaciones incompatibles con los intereses del proletariado; la clase obrera tiene entre sus verdaderos aliados al campesinado empobrecido y a todas las etnias sumidas en la más profunda miseria y exclusión. Hoy que los explotados comienzan a asumir intuitivamente una posición hostil a la burguesía es el momento de dotarlos de un programa político que les permita construir progresivamente su poder, promoviendo la organización de verdaderas Asambleas Populares (en cada departamento, provincia, distrito y comunidad) centralizadas en una Asamblea Popular Nacional.
Compañeros, en los últimos meses las masas han demostrado solo una pequeña parte de toda su capacidad combativa, es obligación de la vanguardia brindarle una dirección consciente pero antes debe vencer su dispersión para estar en condiciones de extirpar a los viejos revisionistas y sepultarlos definitivamente.
Agosto 2009
(“La Revolución Permanente” 1930 – L. Trotsky)
El carácter de clase del nacionalismo
La “sagrada” unidad nacional, entendida como la unión de todas clases bajo el mando de la burguesía, es hoy en día uno de los mayores obstáculos para la Revolución Proletaria debido a que constituye una grave infección ideológica fuertemente arraigada en un número considerable de trabajadores, entorpeciendo su maduración política y atrayéndolos a diferentes formas de colaboración de clases.
Los discursos nacionalistas en múltiples oportunidades han conseguido cautivar a un sector importante de las masas, de hecho en Latinoamérica contamos con varios ejemplos entre los cuales el General Juan Domingo Perón (Argentina) destaca como uno de los más eficientes caudillos burgueses por su capacidad para erigir un bloque policlasista muy bien ensamblado que congregó a sectores de la media y pequeña burguesía, obreros organizados, trabajadores rurales e incluso algunos militares, sin duda todo un modelo a seguir para otros milicos populistas como el General Líber Seregni (Uruguay) fundador y primer presidente del “Frente Amplio” (1971) o el General Juan José Torres González (Bolivia) quien en 1970 ascendiera al poder gracias a un levantamiento popular conformado por organizaciones obreras y campesinas, el movimiento estudiantil y un sector de la milicia, curiosamente el popular "J J" bautizó a esta alianza como “los cuatro pilares de la revolución”, sin embargo su breve gobierno sólo sirvió de antesala al régimen ultrareaccionario del General Hugo Banzer (1971). Y como dejar de mencionar al General Juan Velasco Alvarado (1968) supuesto artífice de la gran reforma agraria peruana, que en realidad sólo benefició a los colonos de las grandes haciendas y a comunidades organizadas que años antes ya habían tomado las tierras, mientras que la mayor parte del campesinado continuó sumido en la miseria, pero el mito Velasquista persiste hasta nuestros días e incluso electoralmente todavía resulta redituable.
A pesar de que la historia ha demostrado que el nacionalismo burgués es incompatible con los intereses de los trabajadores, no es nada raro que este tipo de propuestas aun gocen de aceptación entre las masas si tenemos en cuenta que gran parte del trabajo ideológico ya está hecho por el sistema educativo vigente, mismo que inocula en nuestros niños y jóvenes la ilusión de que es posible hermanar a explotadores y explotados; por lo tanto todo revolucionario consecuente debe combatir enérgicamente el lastre ideológico nacionalista, dejando bien claro ante las masas que la distinción entre los hombres deviene de la posición de clase que ocupan dentro de las relaciones sociales de producción y que la única alternativa de progreso para la humanidad es enarbolar un estandarte que agrupe a todos los trabajadores del mundo en su marcha triunfante hacia la construcción de una nueva sociedad.
Combatir el frentepopulismo:
La experiencia del siglo XX ha demostrado que las alianzas con sectores “progresistas” burgueses en nada contribuyen a la emancipación de los trabajadores, por el contrario corrompen sus organizaciones y obstaculizan el proceso de polarización política de clases. Esto se explica porque los llamados frentes populares no son otra cosa que una forma de dominio burgués cuya principal característica es que una capa de la burocracia sindical y los partidos reformistas colaboran con ciertos sectores de la burguesía y son admitidos dentro su maquinaria estatal, los traidores justifican su proceder con argumentos bien conocidos como: “Conquistar espacios de poder”, “desgastar el dominio de la burguesía”, “ganar tiempo para organizar a la clase obrera”, etc. etc.
Es bien sabido que el capitalismo siendo un sistema anárquico constantemente se ve remecido por sobresaltos económicos, sociales y políticos que en ocasiones colocan a la burguesía en serios aprietos; es que cuando las masas movilizadas consiguen amenazar su hegemonía los capitalistas pueden ser incapaces de colocar en el poder a uno de sus agentes directos, más aun el fraude electoral (práctica muy frecuente) podría resultar contraproducente ya que imponer un gobierno impopular serviría como catalizador de la insurgencia.
Es en escenarios como éste que la burguesía astutamente decide valerse de organizaciones y representantes de los trabajadores con quienes establece alianzas que desorientan y adormecen al movimiento obrero y popular. Ante esta situación y consecuentemente con los principios más elementales del marxismo, los comunistas debemos ejercer una implacable oposición a la traición de reformistas y burócratas que pintándose la cara de rojo confabulan contra sus bases desplegando políticas totalmente reaccionarias.
PERÚ: electoralismo reformista
En el Perú han proliferado los aparatos traidores que por desgracia poseen cierta influencia en el movimiento popular: tenemos a la “Coordinadora Político Social” en la que convergen el nacionalismo humalista, la burocracia sindical y el putrefacto despojo de la vieja izquierda estalinista; así también en noviembre de 2008 surgió la voceada “Asamblea Nacional de los Pueblos” que sirvió de palestra propagandística al candidato Ollanta Humala y no contribuyó en nada con la creación de organismos de poder proletario y campesino. Es en esa misma línea política que el recientemente creado “Frente Nacional por la Vida y la Soberanía”, donde se inscriben organizaciones como la CPS (PNP, CGTP, CUT PERÚ, CNA, UFREP, CONAFREP, FEP…) AIDESEP, CAOI UNCA, CONQA y con todos ellos los falsos socialistas, hizo un llamado “a las fuerzas democráticas, progresistas y sociales a participar en la jornada de lucha en defensa de la vida y la soberanía” (refiriéndose a la movilización del 11 de junio); levantando como sus más “radicales” demandas la “vacancia presidencial” y la “convocatoria a una Asamblea Constituyente”, ambas clásicas medidas reformistas destinadas a sostener al Estado burgués cuando este comienza a sufrir los embates de las masas radicalizadas. Los levantamientos populares en Moquegua, Canchis (2008) y Bagua (2009) son muestras de la creciente disposición insurgente entre los explotados, por lo que tales demandas engarzan perfectamente con la actitud pacifista y traidora de la burocracia oportunista que coaligada con el nacionalismo sólo tiene en la mira los próximos procesos electorales (2010 - 2011) y de ser posible adelantar la elección presidencial.
Promover la alianza entre el Proletariado y los Explotados en contra de toda la burguesía
La lucha por crear el poder de los trabajadores no pasa por la alianza con sectores burgueses nacionalistas debido a que su posición en apariencia antiimperialista deriva de motivaciones incompatibles con los intereses del proletariado; la clase obrera tiene entre sus verdaderos aliados al campesinado empobrecido y a todas las etnias sumidas en la más profunda miseria y exclusión. Hoy que los explotados comienzan a asumir intuitivamente una posición hostil a la burguesía es el momento de dotarlos de un programa político que les permita construir progresivamente su poder, promoviendo la organización de verdaderas Asambleas Populares (en cada departamento, provincia, distrito y comunidad) centralizadas en una Asamblea Popular Nacional.
Compañeros, en los últimos meses las masas han demostrado solo una pequeña parte de toda su capacidad combativa, es obligación de la vanguardia brindarle una dirección consciente pero antes debe vencer su dispersión para estar en condiciones de extirpar a los viejos revisionistas y sepultarlos definitivamente.
Agosto 2009
18 oct 2009
EDITORIAL
Contra todos los engaños y las represiones del régimen del APRA / Fujimorismo / PPC - UN / UPP / y otros; contra todas las mecidas y corrupciones de los gobiernos regionales y municipales; contra las negociaciones serviles y los pactos entre la burocracia sindical, los capitalistas y el gobierno, nuevamente se alzó en los últimos meses el movimiento auténtico y radical de los explotados: la huelga indefinida en Canchis (Sicuani), Andahuaylas, Yauli (La Oroya) y más que ningún otro el levantamiento amazónico con centro en Bagua, que volvieron a plantear una vez más, en el inevitable terreno de la lucha de clases, quién debe decidir, qué clase avanza y qué clase retrocede, cómo deben defenderse los derechos e intereses de los trabajadores.
Ya había sucedido durante el 2008 en Moquegua y Canchis, con la masiva movilización combativa de pueblos que toman el control de sus centros urbanos, llegando a neutralizar a las fuerzas represivas del Estado de la burguesía. Con tales ejemplos de lucha y firmeza, se repiten estos movimientos en distintos puntos del territorio, siempre reprimidos sangrientamente por la Policía y eventualmente por el mismo Ejército.
Presionados por la inmensa mayoría del pueblo solidario con las luchas, la dirección del movimiento obrero y popular, es decir la alta burocracia de la CGTP y la CUT, llegó a anunciar un Paro Nacional para los días 7, 8 y 9 de julio. Esta medida, limitada y por tanto inocua en último sentido, hubiera sido inédita por su envergadura ya que nunca se ha llevado a cabo en el país; sin embargo, mostrando su verdadera faz y naturaleza contraria al combate anticapitalista, la burocracia sindical desconvocó la paralización y la reemplazó por llamamientos a unas enésimas infructuosas marchas.
Como sustitución del combate y señuelo hacia las masas, estas dirigencias conformaron en aquellos días el Frente Nacional por la Vida y la Soberanía, una ampliación (con Aidesep y otras asociaciones) de la alianza que la burocracia y los partidos oportunistas de raíz proletaria mantienen con el Partido Nacionalista burgués en la Coordinadora Político Social (CPS). De esta manera, la lucha de los oprimidos es reemplazada por una extensión del contubernio que tales cúpulas claudicantes mantienen con una pequeña fracción nacionalista de la burguesía peruana, alianza cuyo único objetivo es engendrar gobiernos municipales, regionales, y un gobierno central que administren este Estado como siempre a favor de la burguesía en el poder.
Desde esta tribuna de prensa que brega por los genuinos intereses del campo de los trabajadores, llamamos a las bases de todas las organizaciones obreras y populares que se encuentran en el FNVS, a romper - y obligar a sus propios líderes a romper - todo vínculo con el aparato del nacionalismo humalista y con cualquier otra expresión política burguesa, para poder encaminarnos hacia la construcción de organismos de poder obrero y popular como las asambleas populares y una Asamblea Popular Nacional. Sólo así, con una lucha que sea independiente de la clase dominante y de sus instituciones, podemos abrirnos una perspectiva de victoria.
Esta política proletaria de construcción de organismos de poder de las masas, está reñida con las pretensiones de reemplazar a este gobierno por otro de su misma naturaleza de clase, como actualmente es el caso de la demanda de una Asamblea Constituyente. Una Asamblea Constituyente hoy en día sólo serviría para continuar frenando el potencial combativo de los pueblos y desviar el combate clasista hacia el callejón sin salida de la demagogia y el democratismo de algunos sectores burgueses y pequeño-burgueses, enemigos de que las masas organizadas y movilizadas levanten su propio poder hacia el establecimiento de un Estado de los trabajadores.
En la orilla de enfrente de una política clasista y revolucionaria, está desgraciadamente la política oportunista electorera de los líderes de las organizaciones obreras y de los partidos seudo-socialistas. Teniendo la posibilidad de dirigir el caudal popular a la conquista de sus altos objetivos, prefieren siempre marchar detrás de uno u otro caudillo ajeno a las organizaciones proletarias, como Ollanta Humala (o el cura Arana de la reaccionaria Iglesia Católica…). El caso de Humala es especialmente grave, pues ha sido Capitán contrasubversivo sindicado como masacrador.
Frente al presente régimen que continúa rematando el país a las trasnacionales del gas, del petróleo, de la minería, la energía, las telecomunicaciones, los transportes…, la dirigencia de la principal organización proletaria, la CGTP, tiene el deber de recoger la masiva voluntad de lucha existente y convocar una Huelga General Indefinida que pueda abrir el cauce para un Gobierno obrero, campesino y popular. Mario Huamán (PC), Olmedo Auris (Patria Roja), todos aquellos que pasan años en los medios de prensa y foros en componendas con la clase dominante, socavando la unidad y extensión de nuestras luchas, están obligados a responder por sus claudicaciones y a desocupar los puestos desde los que manipulan permanentemente las causas populares.
"Tribuna Clasista" Nº 5 - Octubre 2009
Ya había sucedido durante el 2008 en Moquegua y Canchis, con la masiva movilización combativa de pueblos que toman el control de sus centros urbanos, llegando a neutralizar a las fuerzas represivas del Estado de la burguesía. Con tales ejemplos de lucha y firmeza, se repiten estos movimientos en distintos puntos del territorio, siempre reprimidos sangrientamente por la Policía y eventualmente por el mismo Ejército.
Presionados por la inmensa mayoría del pueblo solidario con las luchas, la dirección del movimiento obrero y popular, es decir la alta burocracia de la CGTP y la CUT, llegó a anunciar un Paro Nacional para los días 7, 8 y 9 de julio. Esta medida, limitada y por tanto inocua en último sentido, hubiera sido inédita por su envergadura ya que nunca se ha llevado a cabo en el país; sin embargo, mostrando su verdadera faz y naturaleza contraria al combate anticapitalista, la burocracia sindical desconvocó la paralización y la reemplazó por llamamientos a unas enésimas infructuosas marchas.
Como sustitución del combate y señuelo hacia las masas, estas dirigencias conformaron en aquellos días el Frente Nacional por la Vida y la Soberanía, una ampliación (con Aidesep y otras asociaciones) de la alianza que la burocracia y los partidos oportunistas de raíz proletaria mantienen con el Partido Nacionalista burgués en la Coordinadora Político Social (CPS). De esta manera, la lucha de los oprimidos es reemplazada por una extensión del contubernio que tales cúpulas claudicantes mantienen con una pequeña fracción nacionalista de la burguesía peruana, alianza cuyo único objetivo es engendrar gobiernos municipales, regionales, y un gobierno central que administren este Estado como siempre a favor de la burguesía en el poder.
Desde esta tribuna de prensa que brega por los genuinos intereses del campo de los trabajadores, llamamos a las bases de todas las organizaciones obreras y populares que se encuentran en el FNVS, a romper - y obligar a sus propios líderes a romper - todo vínculo con el aparato del nacionalismo humalista y con cualquier otra expresión política burguesa, para poder encaminarnos hacia la construcción de organismos de poder obrero y popular como las asambleas populares y una Asamblea Popular Nacional. Sólo así, con una lucha que sea independiente de la clase dominante y de sus instituciones, podemos abrirnos una perspectiva de victoria.
Esta política proletaria de construcción de organismos de poder de las masas, está reñida con las pretensiones de reemplazar a este gobierno por otro de su misma naturaleza de clase, como actualmente es el caso de la demanda de una Asamblea Constituyente. Una Asamblea Constituyente hoy en día sólo serviría para continuar frenando el potencial combativo de los pueblos y desviar el combate clasista hacia el callejón sin salida de la demagogia y el democratismo de algunos sectores burgueses y pequeño-burgueses, enemigos de que las masas organizadas y movilizadas levanten su propio poder hacia el establecimiento de un Estado de los trabajadores.
En la orilla de enfrente de una política clasista y revolucionaria, está desgraciadamente la política oportunista electorera de los líderes de las organizaciones obreras y de los partidos seudo-socialistas. Teniendo la posibilidad de dirigir el caudal popular a la conquista de sus altos objetivos, prefieren siempre marchar detrás de uno u otro caudillo ajeno a las organizaciones proletarias, como Ollanta Humala (o el cura Arana de la reaccionaria Iglesia Católica…). El caso de Humala es especialmente grave, pues ha sido Capitán contrasubversivo sindicado como masacrador.
Frente al presente régimen que continúa rematando el país a las trasnacionales del gas, del petróleo, de la minería, la energía, las telecomunicaciones, los transportes…, la dirigencia de la principal organización proletaria, la CGTP, tiene el deber de recoger la masiva voluntad de lucha existente y convocar una Huelga General Indefinida que pueda abrir el cauce para un Gobierno obrero, campesino y popular. Mario Huamán (PC), Olmedo Auris (Patria Roja), todos aquellos que pasan años en los medios de prensa y foros en componendas con la clase dominante, socavando la unidad y extensión de nuestras luchas, están obligados a responder por sus claudicaciones y a desocupar los puestos desde los que manipulan permanentemente las causas populares.
"Tribuna Clasista" Nº 5 - Octubre 2009
2 mar 2009
EDITORIAL
(Tribuna Clasista Nº 4 - feb 2009)
Parece haber transcurrido mucho más de 4 o 5 meses desde que sectores obreros y populares mantuviesen en zozobra al gobierno en todas partes. La huelga médica, las luchas sindicales de Nestlé o Papelera Atlas, de los gremios de docentes y estudiantes universitarios, los paros regionales, los levantamientos en la Amazonía y en Canchis - Cusco, las movilizaciones campesinas, todo con el telón de fondo de la crisis de corrupción ministerial y del máximo desprestigio del gobierno aprista sostenido por el fujimorismo, Unidad Nacional y UPP.
La sensación de lejanía obedece a que esa situación, de características pre-revolucionarias, se esfumó raudamente en los meses siguientes, cuando la dirigencia de las organizaciones más importantes de las masas priorizó como siempre la conciliación y la tregua al gobierno, en este caso a su nuevo mascarón de proa Yehude Simon. Es lo que ha venido sucediendo desde los tiempos de Toledo, a quien año tras año se le perdonó la vida en lugar de derribarlo, pues las cúpulas de la CGTP y la izquierda declaraban “no querer que el gobierno fracase”, mientras esperaban poder sacar partido particular de las elecciones del 2006.
Esta tradicional política de colaboración práctica con los partidos burgueses y su régimen, necesita imperiosamente de dos tipos de medidas que la burocracia sindical y política está acostumbrada a implementar. Unas son las medidas de 1 día, como el Paro Nacional del 9 de julio o la “jornada de lucha” del 7 de octubre, con las que se busca aparecer como una dirigencia combativa, pese a que el carácter testimonial y castrante de estas medidas les quita auténtico valor para la acumulación política de las masas. Otras son las operaciones electoralistas entre jerarquías, como la Coordinadora Político Social y la Asamblea Nacional de los Pueblos.
La CPS ha pretendido ser una nueva Izquierda Unida de contubernio reformista – nacionalista burgués, promovida por el PC, Patria Roja y sus satélites. Sin embargo, y pese a ser aclamado por el reformismo como su nuevo líder, el represor Ollanta Humala no ha dudado en desinflar las ilusiones de esa izquierda procapitalista, señalando que a lo más cederá algunos cupos parlamentarios en la lista del PNP.
La Asamblea Nacional de los Pueblos, proyecto publicitado como un organismo que represente a todo el movimiento obrero y popular, viene siendo desde ya una nueva operación burocrática sin participación de las bases en lucha, sin ninguna pretensión de enfrentar a la clase dominante para derrotarla, y además pensada explícitamente para integrar a “pequeños y medianos empresarios” y a “ONGs”, “sin renunciar a la democracia representativa” capitalista. En realidad, esta ANP está pensada como un nuevo armazón electoralista 2010 - 2011, indispensable para los aparatos oportunistas tradicionales, hoy débiles.
La clase obrera y el pueblo necesitamos nuestra Asamblea Popular, pero como organismo de poder. Sólo construyendo ese poder unitario de los explotados, desarrollándolo en todo el país y planteándonos derribar el dominio de la burguesía, todas las luchas sectoriales de las ciudades y del campo pueden encontrar sentido, y todo sacrificio tener una perspectiva de victoria. Impulsando la formación de asambleas populares con democracia proletaria, de sus destacamentos de autodefensa contra la represión policial y militar, exigiendo la huelga general indefinida, levantando un programa revolucionario en torno al cual crear una organización política revolucionaria de los trabajadores, que hoy no existe. Pero no malgastando y desviando las luchas hacia el callejón sin salida de la conciliación con el gobierno y del seguidismo electorero al nacionalismo burgués, bajo consignas como la Asamblea Constituyente o la Revocatoria Presidencial.
Tribuna Clasista invita a los grupos, compañeros y compañeras combativos, que consideren tener coincidencias básicas con nosotros, a que se expresen en esta revista. En este número publicamos el documento de los compañeros del “Movimiento por un Partido de la clase trabajadora de la ciudad y el campo”, que levantan una plataforma con demandas importantes.
Sin embargo, el documento tiene una orientación general hacia “la nación”, que no podemos compartir. No son “la nación” - que incluye a la clase dominante – los explotados que un partido de los trabajadores debe representar; son las masas oprimidas por el imperialismo y la burguesía lacaya. Es el frente único proletario el que debe ponerse en práctica para encarar al enemigo, y no algún frente único con eventuales sectores burgueses que puedan esgrimir una demagogia “antiimperialista”. La estrategia de la revolución proletaria impone la más estricta política de independencia de clase, si los trabajadores queremos unidad, fuerza y victorias. Es con la política revolucionaria que se marcha a la organización de un partido, sin contemplar únicamente reivindicaciones de carácter democrático o económico limitado, ni organizar políticamente a los trabajadores alrededor de una u otra fracción minoritaria de las burocracias sindicales.
Parece haber transcurrido mucho más de 4 o 5 meses desde que sectores obreros y populares mantuviesen en zozobra al gobierno en todas partes. La huelga médica, las luchas sindicales de Nestlé o Papelera Atlas, de los gremios de docentes y estudiantes universitarios, los paros regionales, los levantamientos en la Amazonía y en Canchis - Cusco, las movilizaciones campesinas, todo con el telón de fondo de la crisis de corrupción ministerial y del máximo desprestigio del gobierno aprista sostenido por el fujimorismo, Unidad Nacional y UPP.
La sensación de lejanía obedece a que esa situación, de características pre-revolucionarias, se esfumó raudamente en los meses siguientes, cuando la dirigencia de las organizaciones más importantes de las masas priorizó como siempre la conciliación y la tregua al gobierno, en este caso a su nuevo mascarón de proa Yehude Simon. Es lo que ha venido sucediendo desde los tiempos de Toledo, a quien año tras año se le perdonó la vida en lugar de derribarlo, pues las cúpulas de la CGTP y la izquierda declaraban “no querer que el gobierno fracase”, mientras esperaban poder sacar partido particular de las elecciones del 2006.
Esta tradicional política de colaboración práctica con los partidos burgueses y su régimen, necesita imperiosamente de dos tipos de medidas que la burocracia sindical y política está acostumbrada a implementar. Unas son las medidas de 1 día, como el Paro Nacional del 9 de julio o la “jornada de lucha” del 7 de octubre, con las que se busca aparecer como una dirigencia combativa, pese a que el carácter testimonial y castrante de estas medidas les quita auténtico valor para la acumulación política de las masas. Otras son las operaciones electoralistas entre jerarquías, como la Coordinadora Político Social y la Asamblea Nacional de los Pueblos.
La CPS ha pretendido ser una nueva Izquierda Unida de contubernio reformista – nacionalista burgués, promovida por el PC, Patria Roja y sus satélites. Sin embargo, y pese a ser aclamado por el reformismo como su nuevo líder, el represor Ollanta Humala no ha dudado en desinflar las ilusiones de esa izquierda procapitalista, señalando que a lo más cederá algunos cupos parlamentarios en la lista del PNP.
La Asamblea Nacional de los Pueblos, proyecto publicitado como un organismo que represente a todo el movimiento obrero y popular, viene siendo desde ya una nueva operación burocrática sin participación de las bases en lucha, sin ninguna pretensión de enfrentar a la clase dominante para derrotarla, y además pensada explícitamente para integrar a “pequeños y medianos empresarios” y a “ONGs”, “sin renunciar a la democracia representativa” capitalista. En realidad, esta ANP está pensada como un nuevo armazón electoralista 2010 - 2011, indispensable para los aparatos oportunistas tradicionales, hoy débiles.
La clase obrera y el pueblo necesitamos nuestra Asamblea Popular, pero como organismo de poder. Sólo construyendo ese poder unitario de los explotados, desarrollándolo en todo el país y planteándonos derribar el dominio de la burguesía, todas las luchas sectoriales de las ciudades y del campo pueden encontrar sentido, y todo sacrificio tener una perspectiva de victoria. Impulsando la formación de asambleas populares con democracia proletaria, de sus destacamentos de autodefensa contra la represión policial y militar, exigiendo la huelga general indefinida, levantando un programa revolucionario en torno al cual crear una organización política revolucionaria de los trabajadores, que hoy no existe. Pero no malgastando y desviando las luchas hacia el callejón sin salida de la conciliación con el gobierno y del seguidismo electorero al nacionalismo burgués, bajo consignas como la Asamblea Constituyente o la Revocatoria Presidencial.
Tribuna Clasista invita a los grupos, compañeros y compañeras combativos, que consideren tener coincidencias básicas con nosotros, a que se expresen en esta revista. En este número publicamos el documento de los compañeros del “Movimiento por un Partido de la clase trabajadora de la ciudad y el campo”, que levantan una plataforma con demandas importantes.
Sin embargo, el documento tiene una orientación general hacia “la nación”, que no podemos compartir. No son “la nación” - que incluye a la clase dominante – los explotados que un partido de los trabajadores debe representar; son las masas oprimidas por el imperialismo y la burguesía lacaya. Es el frente único proletario el que debe ponerse en práctica para encarar al enemigo, y no algún frente único con eventuales sectores burgueses que puedan esgrimir una demagogia “antiimperialista”. La estrategia de la revolución proletaria impone la más estricta política de independencia de clase, si los trabajadores queremos unidad, fuerza y victorias. Es con la política revolucionaria que se marcha a la organización de un partido, sin contemplar únicamente reivindicaciones de carácter democrático o económico limitado, ni organizar políticamente a los trabajadores alrededor de una u otra fracción minoritaria de las burocracias sindicales.
Febrero 2009
PROGRAMA REVOLUCIONARIO DE ACCIÓN
CONTRA EL IMPERIALISMO, CONTRA TODAS LAS ORGANIZACIONES DE LA CLASE DOMINANTE, CONTRA LAS BUROCRACIAS SINDICALES Y CONTRA EL IZQUIERDISMO REFORMISTA PROCAPITALISTA
¡CONSTRUIR EL PODER DE TODOS LOS TRABAJADORES
PARA DERRIBAR AL GOBIERNO, AL CONGRESO
Y AL PODER JUDICIAL!
¡POR UNA ASAMBLEA POPULAR NACIONAL
Y UN GOBIERNO OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR!
1. Para que el imperialismo no siga sangrando permanentemente a nuestro pueblo con miles de millones de dólares que pagan los explotados con su trabajo cotidiano: Desconocimiento de la deuda externa.
2. Para quebrar la sumisión ante imperialismo y ante sus lacayos burgueses: Ruptura con la OEA, el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC y el APEC. Ni Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, China y otros países, ni bloques económicos de las burguesías sudamericanas (CAN, MERCOSUR, ALBA).
3. Para impedir que el imperialismo continúe saqueando el país y expoliando a los trabajadores: Expropiación de las empresas imperialistas.
4. Para detener el aumento del desempleo y el encarecimiento de los servicios públicos: Alto a las privatizaciones y concesiones. Re-estatizacion sin pago y bajo control de los trabajadores, de las empresas privatizadas.
5. Para establecer la base de una economía en beneficio de la clase obrera y el pueblo: Estatización sin pago, y bajo control de los trabajadores, de la banca y la gran empresa. Control obrero sobre la producción de todas las empresas.
6. Para que la clase dominante no amase gigantescas fortunas traficando internacionalmente con lo producido por las masas trabajadoras: Estatización del comercio exterior.
7. Para acabar con el empobrecimiento generalizado y la miseria: Salario mínimo que cubra la canasta familiar: S/. 2000. Aumento general y proporcional de sueldos y pensiones menores de S/. 2.500. Homologación de todos los servidores públicos para terminar con los privilegios y las planillas doradas.
8. Para terminar con la demagogia politiquera sobre la supuesta creación de puestos de trabajo: Plan general de obras publicas para un pleno empleo de calidad.
9. Para conquistar y reconquistar derechos fundamentales de los trabajadores: Completa estabilidad laboral. Negociación colectiva. Nombramiento de los contratados y reposición de los despedidos. Eliminación de los services. Jubilación a los 55 años. Vigencia de todos los derechos sindicales.
10. Para mejorar las condiciones de salud y educación para el pueblo: Seguro Social completo y universal. Eliminación de las AFP. Salud y Educación completamente públicas, gratuitas y de calidad, bajo control de las organizaciones populares. Un 12% del PBI para Salud y un 12% para Educación. Gobierno triestamental con mayoria estudiantil en las universidades.
11. Para empezar a solucionar el dramático problema de vivienda: Plan masivo de construcción y acceso automático a la vivienda, amortizada según las reales posibilidades del pueblo.
12. Para garantizar un acceso masivo a la movilidad: Petróleo y combustibles a precios populares. Transporte urbano estatal con tarifas mínimas y medio pasaje juvenil hasta los 25 años.
13. Para mejorar en general nuestras condiciones de vida: Tarifas mínimas en electricidad, agua, teléfono y todos los servicios públicos, bajo control obrero y popular.
14. Para soldar la alianza de la clase obrera con el campesinado en el movimiento popular: Defensa irrestricta de los cultivos de hoja de coca. Tierra, financiamiento sin usura y asistencia técnica gratuita para el campesino. Colectivización de la gran propiedad rural.
15. Para que el Estado burgués no sobrelleve su crisis a costa del nivel de vida de las masas: Ningún nuevo impuesto contra el pueblo. Exoneración de impuestos y condonación de deudas para los trabajadores, el microcomercio y la microproducción.
16. Para restituir sus derechos a los pueblos de las Regiones: Descentralización real, con canon y soberanía económica de acuerdo a las necesidades de la población, todo bajo la conducción de las organizaciones populares.
17. Para terminar con el parasitismo antidemocrático de la oficialidad militar burguesa: Eliminación del presupuesto de las FFAA y Fuerzas Policiales represivas. Fin de los millonarios despilfarros en armamento.
18. Para terminar con el parasitismo antidemocrático del clero: Eliminación de los privilegios económicos de la Iglesia Católica y de su jerarquía. Expropiación de sus propiedades para usufructo popular.
19. Para acabar con la burocracia sindical conciliadora y traidora, y contar con dirigentes que luchen consecuentemente por los grandes objetivos de todos los trabajadores: Desburocratizar la CGTP. No a la participación en el Acuerdo Nacional de la burguesía. Levantar una nueva dirección sindical clasista revolucionaria. Organizar una única Central sindical de masas sobre la base de la CGTP y la CUT.
20. Para unir a los explotados en organismos verdaderamente representativos que se vayan convirtiendo en el nuevo poder proletario: Impulsar Asambleas Populares, con delegados elegidos y revocables en cualquier momento por las bases. Centralizar las Asambleas en una Asamblea Popular Nacional para construir y asumir el poder, derribar la seudodemocracia burguesa e imponer el Estado y la democracia de los trabajadores.
21. Para defender las movilizaciones combativas de los oprimidos de la represión del Estado burgués: Organizar los destacamentos de Autodefensa de Masas, que luego se conviertan en Milicias Obreras y Campesinas. Exigir la libertad incondicional para todos los detenidos y presos políticos. Por la eliminación del Ejército y la Policía burgueses mediante la toma del poder.
22. Para que el pueblo se administre justicia a sí mismo, e impida la impunidad que persiste en la represión y en todos los delitos y crímenes de la burguesía: Crear Tribunales Populares realmente representativos, con miembros elegidos y revocables en las Asambleas Populares.
23. Para establecer un gobierno que nos represente verdaderamente a los trabajadores, que expropie a los imperialismos, a las burguesías extranjeras y a la burguesía peruana, encabezando un Estado de los Trabajadores: Fuera el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial. Huelga General Indefinida. Luchar por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular.
24. Para generar una nueva dirección política de los trabajadores; para deslindar con el oportunismo de las organizaciones reformistas, que atan a las masas a los intereses de cualquier sector de la burguesía mediante su política de conciliación de clases en “frentes populares, progresistas y de izquierda"; y para asegurar el triunfo histórico de los trabajadores sobre la clase dominante, en éste y en todos los países: Construir un partido obrero revolucionario, leninista - trotskista, que sea sección de una Internacional obrera revolucionaria - partido mundial de la revolución socialista.
25. Fuera tropas imperialistas de Irak, de Afganistán, de Medio Oriente, de Bosnia, Kosovo, Chad, Costa de Marfil, Haití, Georgia y de todos los países semicoloniales. Cierre de todas las bases imperialistas, empezando por la de Guantánamo. Combatir a la ONU, cónclave de los amos imperialistas. Derecho de autodeterminación nacional para los pueblos oprimidos y colonizados. Destrucción del Estado Sionista de Israel y creación de una Palestina laica, multiétnica y socialista. Por una Federación Socialista de América Latina. Por la Revolución Socialista Mundial.
NUESTRA TAREA: DERRIBAR EL CAPITALISMO
NUESTRO OBJETIVO: EL SOCIALISMO
NUESTRA ESTRATEGIA: LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL
2. Para quebrar la sumisión ante imperialismo y ante sus lacayos burgueses: Ruptura con la OEA, el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC y el APEC. Ni Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, China y otros países, ni bloques económicos de las burguesías sudamericanas (CAN, MERCOSUR, ALBA).
3. Para impedir que el imperialismo continúe saqueando el país y expoliando a los trabajadores: Expropiación de las empresas imperialistas.
4. Para detener el aumento del desempleo y el encarecimiento de los servicios públicos: Alto a las privatizaciones y concesiones. Re-estatizacion sin pago y bajo control de los trabajadores, de las empresas privatizadas.
5. Para establecer la base de una economía en beneficio de la clase obrera y el pueblo: Estatización sin pago, y bajo control de los trabajadores, de la banca y la gran empresa. Control obrero sobre la producción de todas las empresas.
6. Para que la clase dominante no amase gigantescas fortunas traficando internacionalmente con lo producido por las masas trabajadoras: Estatización del comercio exterior.
7. Para acabar con el empobrecimiento generalizado y la miseria: Salario mínimo que cubra la canasta familiar: S/. 2000. Aumento general y proporcional de sueldos y pensiones menores de S/. 2.500. Homologación de todos los servidores públicos para terminar con los privilegios y las planillas doradas.
8. Para terminar con la demagogia politiquera sobre la supuesta creación de puestos de trabajo: Plan general de obras publicas para un pleno empleo de calidad.
9. Para conquistar y reconquistar derechos fundamentales de los trabajadores: Completa estabilidad laboral. Negociación colectiva. Nombramiento de los contratados y reposición de los despedidos. Eliminación de los services. Jubilación a los 55 años. Vigencia de todos los derechos sindicales.
10. Para mejorar las condiciones de salud y educación para el pueblo: Seguro Social completo y universal. Eliminación de las AFP. Salud y Educación completamente públicas, gratuitas y de calidad, bajo control de las organizaciones populares. Un 12% del PBI para Salud y un 12% para Educación. Gobierno triestamental con mayoria estudiantil en las universidades.
11. Para empezar a solucionar el dramático problema de vivienda: Plan masivo de construcción y acceso automático a la vivienda, amortizada según las reales posibilidades del pueblo.
12. Para garantizar un acceso masivo a la movilidad: Petróleo y combustibles a precios populares. Transporte urbano estatal con tarifas mínimas y medio pasaje juvenil hasta los 25 años.
13. Para mejorar en general nuestras condiciones de vida: Tarifas mínimas en electricidad, agua, teléfono y todos los servicios públicos, bajo control obrero y popular.
14. Para soldar la alianza de la clase obrera con el campesinado en el movimiento popular: Defensa irrestricta de los cultivos de hoja de coca. Tierra, financiamiento sin usura y asistencia técnica gratuita para el campesino. Colectivización de la gran propiedad rural.
15. Para que el Estado burgués no sobrelleve su crisis a costa del nivel de vida de las masas: Ningún nuevo impuesto contra el pueblo. Exoneración de impuestos y condonación de deudas para los trabajadores, el microcomercio y la microproducción.
16. Para restituir sus derechos a los pueblos de las Regiones: Descentralización real, con canon y soberanía económica de acuerdo a las necesidades de la población, todo bajo la conducción de las organizaciones populares.
17. Para terminar con el parasitismo antidemocrático de la oficialidad militar burguesa: Eliminación del presupuesto de las FFAA y Fuerzas Policiales represivas. Fin de los millonarios despilfarros en armamento.
18. Para terminar con el parasitismo antidemocrático del clero: Eliminación de los privilegios económicos de la Iglesia Católica y de su jerarquía. Expropiación de sus propiedades para usufructo popular.
19. Para acabar con la burocracia sindical conciliadora y traidora, y contar con dirigentes que luchen consecuentemente por los grandes objetivos de todos los trabajadores: Desburocratizar la CGTP. No a la participación en el Acuerdo Nacional de la burguesía. Levantar una nueva dirección sindical clasista revolucionaria. Organizar una única Central sindical de masas sobre la base de la CGTP y la CUT.
20. Para unir a los explotados en organismos verdaderamente representativos que se vayan convirtiendo en el nuevo poder proletario: Impulsar Asambleas Populares, con delegados elegidos y revocables en cualquier momento por las bases. Centralizar las Asambleas en una Asamblea Popular Nacional para construir y asumir el poder, derribar la seudodemocracia burguesa e imponer el Estado y la democracia de los trabajadores.
21. Para defender las movilizaciones combativas de los oprimidos de la represión del Estado burgués: Organizar los destacamentos de Autodefensa de Masas, que luego se conviertan en Milicias Obreras y Campesinas. Exigir la libertad incondicional para todos los detenidos y presos políticos. Por la eliminación del Ejército y la Policía burgueses mediante la toma del poder.
22. Para que el pueblo se administre justicia a sí mismo, e impida la impunidad que persiste en la represión y en todos los delitos y crímenes de la burguesía: Crear Tribunales Populares realmente representativos, con miembros elegidos y revocables en las Asambleas Populares.
23. Para establecer un gobierno que nos represente verdaderamente a los trabajadores, que expropie a los imperialismos, a las burguesías extranjeras y a la burguesía peruana, encabezando un Estado de los Trabajadores: Fuera el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial. Huelga General Indefinida. Luchar por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular.
24. Para generar una nueva dirección política de los trabajadores; para deslindar con el oportunismo de las organizaciones reformistas, que atan a las masas a los intereses de cualquier sector de la burguesía mediante su política de conciliación de clases en “frentes populares, progresistas y de izquierda"; y para asegurar el triunfo histórico de los trabajadores sobre la clase dominante, en éste y en todos los países: Construir un partido obrero revolucionario, leninista - trotskista, que sea sección de una Internacional obrera revolucionaria - partido mundial de la revolución socialista.
25. Fuera tropas imperialistas de Irak, de Afganistán, de Medio Oriente, de Bosnia, Kosovo, Chad, Costa de Marfil, Haití, Georgia y de todos los países semicoloniales. Cierre de todas las bases imperialistas, empezando por la de Guantánamo. Combatir a la ONU, cónclave de los amos imperialistas. Derecho de autodeterminación nacional para los pueblos oprimidos y colonizados. Destrucción del Estado Sionista de Israel y creación de una Palestina laica, multiétnica y socialista. Por una Federación Socialista de América Latina. Por la Revolución Socialista Mundial.
Enero 2009
Colectivo Revolución Permanente en el Perú
¡Por el camino de Lenin y Trotsky!
NUESTRA TAREA: DERRIBAR EL CAPITALISMO
NUESTRO OBJETIVO: EL SOCIALISMO
NUESTRA ESTRATEGIA: LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL
Declaración sobre el genocidio en Gaza (COREP Enero 2009)
¡Victoria de la resistencia palestina!
¡Cese inmediato de la ofensiva de Israel en Gaza!
¡Abajo el sionismo y el Estado colonial!
¡Palestina socialista!
Nuevos actos de barbarie contra los palestinos
Los tanques y las tropas sionistas acaban de invadir la Franja de Gaza, después de 8 días de bombardeos intensos en un pequeño territorio muy denso donde están encerradas más de un millón de personas. Pretextando algunos tiros de cohetes artesanales, un ejército sobreequipado interviene fuera de su territorio después de haber destruido una gran parte de las infraestructuras: todos los locales administrativos y también una Universidad, escuelas, carreteras, una clínica... Habría matado ya a 500 palestinos y habría herido a más de 2000. Los hospitales no pueden darse abasto. Para impedir los testimonios sobre su crueldad, el Ejército israelí prohibió a los periodistas y a los diplomáticos entrar en Gaza.
El Gobierno de Olmert, un personaje convicto de corrupción, opera con el apoyo explícito de la administración Bush y el implícito de Obama, según una entrevista concedida por su consejero mientras el futuro Presidente jugaba al golf en Hawai:
Eh.. bien, es cierto que el Presidente elegido es consciente de que existe una relación particular entre Israel y los Estados Unidos. Es un vínculo importante, una relación importante. Y piensa respetarla... Está claro que esta situación es aún más complicada estos dos últimos días, o incluso estas últimas semanas. Como Hamas reanudó los lanzamientos de cohetes, Israel respondió. (David Axelrod, CBS, 28 de diciembre de 2008)
Para preparar su nueva masacre, Israel había acentuado el bloqueo con la complicidad del Gobierno Moubarak de Egipto, que cerró su frontera en Rafah. Debido al bloqueo israelí, el desempleo estaría afectando a un 50% de la clase obrera y la Franja de Gaza depende de la ayuda internacional (en la medida que Israel lo tolera). La población sufre cortes de electricidad de 10 horas al día y sólo tiene agua una vez por semana. Gaza carece totalmente de medicamentos y la desnutrición crece.
Israel está basado en la colonización y genera inevitablemente la guerra
Pretextando la exterminación de judíos europeos por el nazismo, los sionistas, que habían buscado acuerdos con Hitler, recurrieron después de la Segunda Guerra Mundial al terrorismo en Palestina y la colonizaron, con el apoyo de las grandes potencias como los Estados Unidos y la URSS, que no habían hecho nada contra el antisemitismo criminal del Estado alemán y de sus comparsas como el Estado francés.
El Estado fundado en 1948 transformó a una pequeña parte de los judíos del mundo en opresores. Transformó a los antiguos habitantes de Palestina y a sus descendientes en ciudadanos israelíes discriminados y en habitantes de dos grandes guetos separados por Israel (la Franja de Gaza y Cisjordania) que están bajo su amenaza militar permanente; en refugiados oprimidos en campos mal tolerados por los Estados burgueses árabes vecinos, donde fueron destrozados desde todas partes por la reacción árabe en un momento u otro (Líbano, Jordania, Siria).
Israel es una sociedad capitalista con una economía de transfusión y fuertes desigualdades, con características militaristas, clericales y racistas. Israel, que posee "armas de destrucción masiva", construye en los "Territorios de la Autoridad Palestina" un muro que confisca aún más tierras y obstruye la economía de esos territorios. La colonización continúa en Jerusalén y Cisjordania. Cada año, el ejército de ocupación mata a cientos de palestinos, algunos miles son arrestados, algunos cientos de miles son humillados.
Toda la experiencia prueba que la coexistencia de dos Estados supuestamente iguales (Resolución 1397 de la ONU) es una superchería, puesto que en la práctica, uno de ellos (Israel) bloquea la economía del otro (los Territorios de la Autoridad Palestina), mordisquea su territorio, desplaza y secuestra a sus nacionales, le impone guerras periódicas no declaradas: en el 2001, 2002, 2006 y 2009. Israel también invadió el Líbano de 1996 a 2000 y luego de nuevo en el 2006.
El callejón sin salida del nacionalismo árabe y del islamismo
Los palestinos han sido hasta el presente llevados al error por organizaciones controladas por la burguesía palestina, sujetas a los Estados vecinos (Egipto, Irán, Irak, Siria...). Debido a las traiciones de la burocracia de la URSS, y a la subordinación a la burguesía local de los partidos "comunistas" de Palestina y del resto de los partidos estalinistas de Medio Oriente, los Palestinos nunca han poseído un partido obrero revolucionario e internacionalista capaz de dirigir la lucha nacional, basándose en la clase obrera y el campesinado pobre de toda la región.
Cuando Palestina devino una llama revolucionaria al final de los años sesenta, todos los componentes de la OLP (Fatah, FPLP, FDLP...) se engañaron con el terrorismo pequeño-burgués (secuestro aéreo, asesinato de deportistas...), negándose al mismo tiempo a luchar por la caída revolucionaria de los regímenes árabes vecinos, todos partidarios del capitalismo y enemigos de la clase obrera. El resultado fue que las tropas de la monarquía de Jordania, las bandas fascistas del Líbano y la soldadesca del régimen del Baaz, por turno, aplastaron a los combatientes palestinos y destrozaron a los refugiados de los campos. Cuando las masas palestinas, incluyendo a las mujeres y a los jóvenes, se alzaron espontáneamente en diciembre de 1987 (Intifada), la OLP se comprometió con el reconocimiento de Israel, bajo la presión de la URSS que multiplicaba entonces las concesiones a los Estados Unidos:
Durante una reunión en el Kremlin con Yasser Arafat, el Presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, el Sr. Gorbachov mencionó los derechos de Israel en sucesivas ocasiones en los términos siguientes, según la Agencia Tass: "el pueblo palestino tiene el derecho a la autodeterminación en la misma medida que el pueblo de Israel". (The Nueva York Times, 11 de abril de 1988)
Basados en las sucesivas derrotas de los palestinos, en la restauración del capitalismo en Rusia y China, los Estados Unidos, las otras potencias imperialistas y el régimen egipcio de Moubarak exigieron en nombre de la ONU el reconocimiento de Israel. En 1993, a cambio de un seudo-Estado, Arafat y Fatah capitularon ante el imperialismo para luego derogar la "Carta Palestina" en 1996. El FPLP y el FDLP siguieron siendo miembros de la OLP junto con el Fatah después de esta traición histórica.
De allí proviene el desarrollo de Hamas (ex - Hermanos Musulmanes), un partido clerical y racista que rechaza toda presencia de judíos en Palestina (aunque allí siempre ha existido) y que se ha mostrado más eficaz reprimiendo a las mujeres, a los trabajadores y a los jóvenes en la Franja de Gaza, que contra el ejército sionista. En realidad, el partido clerical acepta también la colonización de la mayor parte de Palestina, a condición de que se limite a las fronteras de 1967.
"Aceptamos un Estado palestino en las fronteras del 4 de junio de 1967...", afirmó Mechaal en Damasco. Respondía así a las propuestas de Jimmy Carter. El ex - Presidente norteamericano emprendió la semana pasada una gira a Oriente Próximo destinada a convencer a Hamas de que apoye las negociaciones de paz israelíes - palestinas. (Le Figaro, 24 de abril de 2008)
En los países imperialistas, ya corrompidas las direcciones sindicales, los partidos resultantes del estalinismo y los partidos socialdemócratas apoyaron a la ONU. Sus guardaflancos seudotrotskistas capitularon ante el islamismo (morenistas, cliffistas, pablistas, lambertistas....) o ratificaron la colonización sionista (grantistas, hardystas, pablistas, altamiristas, robertsonistas...).
Tanto el Fatah de Abbas como el Hamas de Mechaal son incapaces de convocar a los trabajadores judíos así como a los trabajadores árabes, persas, turcos y kurdos de la región, ya que son ambos partidarios de la propiedad privada de los capitalistas y grandes propietarios de bienes inmuebles.
Los Hermanos Musulmanes durante años fueron alentados por Israel contra la OLP. Hamas, su resultante, es financiado por el régimen capitalista y reaccionario de Arabia Saudí, aliado de los Estados Unidos, opresor de las mujeres, explotador innoble de los trabajadores inmigrantes (entre ellos los palestinos), y por el régimen capitalista y clerical de Irán que apoyó la intervención imperialista en Irak, que oprime a sus minorías nacionales (incluidos los kurdos), que reprime las huelgas obreras y propaga el antisemitismo.
Los cohetes lanzados por Hamas desde Gaza afectan a la población civil de Israel. Estos últimos años, las milicias del Hamas, Fatah, el FPLP y el FDLP también han recurrido a atentados suicidas contra la población civil judía, en vez de armar a la población palestina y movilizar a los trabajadores egipcios, libaneses, jordanos, sirios...contra el ejército sionista y contra los regímenes árabes cómplices.
Por el frente único obrero en defensa de los palestinos
No hay ninguna igualdad entre un Estado que coloniza, que bloquea, que bombardea y que invade, y un pueblo oprimido que se defiende mal que bien. Ninguna confianza puede ser concedida a la ONU que ha reconocido la colonización desde 1948, a Estados Unidos (que financia y arma a Israel), a la Unión Europea (en la que sus principales miembros arman a Israel), ni a Egipto, Katar, Turquía...
Para defender a los palestinos, los trabajadores y las trabajadoras deben exigir la solidaridad urgente y efectiva de todas las organizaciones obreras de todos los países, para manifestarse en Israel mismo y ante las Embajadas de Israel del mundo entero, por el cese inmediato de la intervención militar, por impedir la entrega de armas a Israel, por proporcionar comida, medicamentos y equipos a la población, y ayudar por todos los medios a los combatientes palestinos:
¡Retirada inmediata de los tanques y tropas israelíes! ¡Cese inmediato de los bombardeos en Gaza! ¡Supresión del bloqueo de Gaza y Cisjordania!
¡Destrucción del muro del apartheid! ¡Liberación de todos los presos palestinos!
¡Ningún arma, ninguna ayuda militar a Israel! ¡Retirada de las tropas imperialistas de Líbano e Irak! ¡Cese de las amenazas imperialistas hacia Irán y Siria!
¡Destrucción del muro del apartheid! ¡Liberación de todos los presos palestinos!
¡Ningún arma, ninguna ayuda militar a Israel! ¡Retirada de las tropas imperialistas de Líbano e Irak! ¡Cese de las amenazas imperialistas hacia Irán y Siria!
La mejor ayuda a los palestinos es la lucha para derrocar al Gobierno belicista de Israel y a los Gobiernos que, en los Estados Unidos, Europa, Medio Oriente, sostienen al Estado sionista.
Por una Palestina unificada, laica, multiétnica; por la revolución socialista en Medio Oriente
El fin de la opresión nacional y del racismo antiárabe, el derecho a la vuelta de todos los refugiados, la igualdad de los derechos para todos los que quieren vivir en Palestina, judíos y árabes, hombres y mujeres, cristianos, israelíes, musulmanes y ateos, pasan por el derribamiento del Estado sionista y por la instauración de una Palestina laica y multiétnica en todo el territorio de Palestina. Esa Palestina sólo podría nacer bajo la forma por un Estado de obreros y campesinos, porque la única clase capaz de realizar esta obra histórica es el proletariado, porque el único método es la revolución socialista y la única perspectiva viable para tal Palestina es la creación de la Federación Socialista de Medio Oriente.
Por eso es necesario que las trabajadoras, los trabajadores y los jóvenes árabes de la Palestina ocupada y de los "Territorios" rompan con Fatah y Hamas, que los traicionaron y los traicionarán más, para construir un partido obrero revolucionario que atraerá a las trabajadoras y a los trabajadores hebreos que rechazan el sionismo, que establecerá vínculos por una Internacional obrera revolucionaria, con las trabajadoras y los trabajadores de Egipto, Turquía, Irán, Irak...y también con los de Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, España...
¡Proletarios de todo el Medio Oriente, únanse!
05 de enero de 2009
Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Perú, Austria)
http://www.revolution-socialiste.info/CoReP.htm
Sobre la Independencia Política del Proletariado (I)
“Reformistas hay en todos los países pues la burguesía trata por doquier de corromper de uno u otro modo a los obreros y hacer de ellos esclavos satisfechos que no piensen en destruir la esclavitud”
(Marxismo y reformismo 1913 – V. I. Lenin)
Que el capitalismo ha llevado a la humanidad a una crisis generalizada es un hecho que nadie en su sano juicio sería capaz de cuestionar, que las crisis financieras no son accidentes del sistema sino manifestación de sus contradicciones internas sólo la burguesía parásita y sus voceros pueden negarlo como quien tapa el sol con un dedo. El capitalismo en descomposición y las crecientes penurias que significa para los trabajadores del mundo han creado las condiciones objetivas para que el Proletariado internacional sea cada vez menos tolerante frente al dominio burgués empujándolo a asumir progresivamente su papel como la clase más revolucionaria de la historia. Sin embargo, un obstáculo que se interpone y retrasa el proceso de concientización y organización revolucionaria de los trabajadores son sus dirigencias traidoras que permanentemente los conducen por caminos conciliadores y reformistas promoviendo “salidas” inscritas dentro de la “sacrosanta” legalidad burguesa que conllevan a la parálisis y retroceso del movimiento obrero.
Si aceptamos que más un siglo de lucha proletaria ha permitido acumular numerosas e importantes lecciones políticas, entonces lo más lógico será evaluar la evidencia concreta y no comenzar de cero pretendiendo reinventar la pólvora.
Ebullición social sin dirección revolucionaria:
En el Perú, Latinoamérica y el mundo los últimos años se han venido produciendo cada vez más frecuentes e intensas manifestaciones de lucha del Proletariado, como consecuencia de las condiciones objetivas que hace bastante tiempo han alcanzado el punto de maduración necesario para obligarlo a salir del desconcierto en que se sumió luego de los triunfos de la restauración capitalista.
Enfoquémonos por un momento en el caso peruano, sobre el despertar del movimiento de masas podemos afirmar enfáticamente que todas las movilizaciones, huelgas, tomas de puentes y carreteras que los últimos años remecieron la escena nacional han carecido de la influencia efectiva y directa de una o más organizaciones verdaderamente socialistas o comunistas, encontrándose huérfanas de la ideología y la estrategia que hubiese permitido convertirlas en fermento de un incontenible ascenso revolucionario.
Por desgracia hoy la gran mayoría de elementos que deberían estar al servicio de la Revolución proletaria si tomamos en serio su discurso, se encuentran hundidos en el sectarismo o sirven como braceros dentro de las maniobras oportunistas del reformismo en su afán desesperado por anexarse a un cuerpo político mayor y establecer cierta presencia crítica, es decir, su incapacidad para trazar una vía de real avance revolucionario los ha llevado a jugar el triste papel de “rebeldes” estériles o peones desechables.
Por su parte los burócratas de la CGTP y la CUT vienen boicoteando la creciente disposición combativa de las bases, adoptando una política colaboracionista verificable en su participación dentro del reaccionario Acuerdo Nacional y luego en la Coordinadora Política Social, así como en su permanente negativa a llamar a la huelga general indefinida.
La lección Bolchevique:
Una muestra de la incuestionable importancia que tiene la independencia política de clase para la marcha exitosa del Proletariado hacia su emancipación constituye la línea política Bolchevique, la cual a pesar de surgir en un contexto histórico donde era posible reconocer la presencia de sectores burgueses relativamente progresistas en relación al absolutismo Zarista, siempre tuvo como premisa fundamental una clara definición clasista a diferencia de los mencheviques. Lenin supo ver tempranamente que la coexistencia de estas dos fracciones al interior del POSDR era simplemente inaceptable, cualquier intento de conciliación entre ambas hubiese significado sacrificar el norte político revolucionario.
Las aspiraciones Bolcheviques nunca estuvieron encadenadas a los intereses de la burguesía, tal como sucedía con los mencheviques quienes argumentaban que el atraso del país representaba un obstáculo para que el Proletariado condujese la Revolución Rusa; para ellos la única alternativa “real” era colocarse a la cola de la burguesía liberal. Totalmente opuesto a esta concepción se encontraba Lenin quien tenía puesta la mirada en el establecimiento de una dictadura democrática proletaria campesina, consiente que la burguesía rusa era incapaz “…por su situación de clase, de librar una lucha decisiva contra el zarismo…” ya que tenía “…demasiada necesidad del zarismo, con sus fuerzas policiaco-burocráticas y militares, contra el Proletariado y los campesinos...”. (Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática - 1905)
León Trotsky por su parte llevó más lejos su tendencia clasista, para él era incorrecto pensar que los campesinos desarrollarían un papel político dirigente dentro de la Revolución, señalando categóricamente que era el Proletariado quien tenía la obligación de realizar todas las tareas democráticas pendientes a través de su dictadura.
El stalinismo por décadas diseminó el mito del presunto antagonismo entre Lenin y Trotsky. Al respecto este último absolvió cualquier duda legítima o maliciosa en numerosas oportunidades, citemos sólo una de ellas considerando que viene al tema que nos atañe ahora: “La fórmula de ‘gobierno obrero y campesino’ aparecida por primera vez en 1917 en la agitación de los bolcheviques fue definitivamente admitida después de la insurrección de Octubre. No representaba en este caso más que una denominación popular de la dictadura del Proletariado, ya establecida. La importancia de esta denominación consiste sobre todo en que ponía en primer plano la idea de la alianza del proletariado y de la clase campesina colocada en la base del poder soviético”. (Programa de Transición - 1938). Más claro ni el agua.
Sin bien ambos líderes, habían planteado dos proyecciones distintas respecto a la revolución venidera, ambas por su esencia estaban destinadas a unificarse y así sucedió; la posición indoblegable de Lenin sobre la necesidad de contar con un Partido sólido, disciplinado, con un discurso y una línea de acción intolerante con el oportunismo conciliador era perfectamente compatible con la clara definición hecha por Trotsky del carácter de clase de la Revolución: ¡No había antagonismo! Fueron estas contribuciones revestidas de sentido internacionalista las que colocaron al Proletariado ruso en condiciones de coronarse con la victoria y de aspirar a convertirse en artífice de la chispa que encendería la llama revolucionaria por toda Europa y el mundo.
El 24 de abril de 1917 en medio del repudio popular a una guerra que había cobrado millones de vidas, se realizó la VII Conferencia Bolchevique más conocida como "La Conferencia de Abril", en la que se llamó a luchar contra el gobierno provisional levantando las históricas consignas: "paz, pan y tierra" y "entregar todo el poder a los Soviets”. Los hechos siguientes demostraron más allá de cualquier duda que la independencia ideológica, política y programática era la clave para construir el poder de los trabadores e iniciar las transformaciones hacia la sociedad comunista.
Destruir el poder de la burguesía, sin pactos ni concesiones:
La historia demuestra que en los países coloniales y semicoloniales la tarea de liberación nacional únicamente puede ser realizada por el Proletariado y su vanguardia. Allí donde las revoluciones anticoloniales corrieron a cargo de sectores “progresistas” burgueses y no sirvieron para destruir el capitalismo la sumisión al imperialismo jamás fue quebrada del todo y las aspiraciones de las masas continuaron siendo postergadas.
Luego de la Segunda Guerra Mundial se llevaron cabo diversos proyectos “hacia el socialismo” y de liberación nacional, mismos que colocaron el poder en manos de cúpulas burocráticas al mando de regímenes policiacos o de nacionalistas que finalmente recomponían el orden burgués cuando éste se había desarticulado por acción de las masas.
Las derrotas del Proletariado internacional ubicables en una de estas dos catastróficas formas fueron consecuencia directa de la ausencia de una dirección políticamente independiente, hostil hacia cualquier forma de conciliación con la burguesía. Por ello nuestra consigna debe ser: combatir con toda energía a quienes autoproclamándose revolucionarios continúan brindando su confianza a supuestos sectores “progresistas” burgueses, a quienes colocan mil y un obstáculos a la Revolución, a quienes obnubilan a las masas con la idea de forjar un bloque antiimperialista policlasista, en definitiva a quienes velan de una u otra manera por la perpetuación del orden burgués. La política a desplegar no es otra que la del frente único proletario en contraposición al frente único antiimperialista planteado por los “socialistas” capituladores, quienes creen que coaligándose con ciertos sectores de la burguesía nacionalista están abonando el terreno donde en algún distante futuro germinará la semilla revolucionaria. En esa línea, todo comunista debe asumir la responsabilidad de repudiar cualquier forma de revisionismo sobre el papel del Proletariado como director de la Revolución. (Continuará en TC Nº 5 Mayo 2009)
Autor: Carlos García / Email: carlos_snm@yahoo.es
Si aceptamos que más un siglo de lucha proletaria ha permitido acumular numerosas e importantes lecciones políticas, entonces lo más lógico será evaluar la evidencia concreta y no comenzar de cero pretendiendo reinventar la pólvora.
Ebullición social sin dirección revolucionaria:
En el Perú, Latinoamérica y el mundo los últimos años se han venido produciendo cada vez más frecuentes e intensas manifestaciones de lucha del Proletariado, como consecuencia de las condiciones objetivas que hace bastante tiempo han alcanzado el punto de maduración necesario para obligarlo a salir del desconcierto en que se sumió luego de los triunfos de la restauración capitalista.
Enfoquémonos por un momento en el caso peruano, sobre el despertar del movimiento de masas podemos afirmar enfáticamente que todas las movilizaciones, huelgas, tomas de puentes y carreteras que los últimos años remecieron la escena nacional han carecido de la influencia efectiva y directa de una o más organizaciones verdaderamente socialistas o comunistas, encontrándose huérfanas de la ideología y la estrategia que hubiese permitido convertirlas en fermento de un incontenible ascenso revolucionario.
Por desgracia hoy la gran mayoría de elementos que deberían estar al servicio de la Revolución proletaria si tomamos en serio su discurso, se encuentran hundidos en el sectarismo o sirven como braceros dentro de las maniobras oportunistas del reformismo en su afán desesperado por anexarse a un cuerpo político mayor y establecer cierta presencia crítica, es decir, su incapacidad para trazar una vía de real avance revolucionario los ha llevado a jugar el triste papel de “rebeldes” estériles o peones desechables.
Por su parte los burócratas de la CGTP y la CUT vienen boicoteando la creciente disposición combativa de las bases, adoptando una política colaboracionista verificable en su participación dentro del reaccionario Acuerdo Nacional y luego en la Coordinadora Política Social, así como en su permanente negativa a llamar a la huelga general indefinida.
La lección Bolchevique:
Una muestra de la incuestionable importancia que tiene la independencia política de clase para la marcha exitosa del Proletariado hacia su emancipación constituye la línea política Bolchevique, la cual a pesar de surgir en un contexto histórico donde era posible reconocer la presencia de sectores burgueses relativamente progresistas en relación al absolutismo Zarista, siempre tuvo como premisa fundamental una clara definición clasista a diferencia de los mencheviques. Lenin supo ver tempranamente que la coexistencia de estas dos fracciones al interior del POSDR era simplemente inaceptable, cualquier intento de conciliación entre ambas hubiese significado sacrificar el norte político revolucionario.
Las aspiraciones Bolcheviques nunca estuvieron encadenadas a los intereses de la burguesía, tal como sucedía con los mencheviques quienes argumentaban que el atraso del país representaba un obstáculo para que el Proletariado condujese la Revolución Rusa; para ellos la única alternativa “real” era colocarse a la cola de la burguesía liberal. Totalmente opuesto a esta concepción se encontraba Lenin quien tenía puesta la mirada en el establecimiento de una dictadura democrática proletaria campesina, consiente que la burguesía rusa era incapaz “…por su situación de clase, de librar una lucha decisiva contra el zarismo…” ya que tenía “…demasiada necesidad del zarismo, con sus fuerzas policiaco-burocráticas y militares, contra el Proletariado y los campesinos...”. (Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática - 1905)
León Trotsky por su parte llevó más lejos su tendencia clasista, para él era incorrecto pensar que los campesinos desarrollarían un papel político dirigente dentro de la Revolución, señalando categóricamente que era el Proletariado quien tenía la obligación de realizar todas las tareas democráticas pendientes a través de su dictadura.
El stalinismo por décadas diseminó el mito del presunto antagonismo entre Lenin y Trotsky. Al respecto este último absolvió cualquier duda legítima o maliciosa en numerosas oportunidades, citemos sólo una de ellas considerando que viene al tema que nos atañe ahora: “La fórmula de ‘gobierno obrero y campesino’ aparecida por primera vez en 1917 en la agitación de los bolcheviques fue definitivamente admitida después de la insurrección de Octubre. No representaba en este caso más que una denominación popular de la dictadura del Proletariado, ya establecida. La importancia de esta denominación consiste sobre todo en que ponía en primer plano la idea de la alianza del proletariado y de la clase campesina colocada en la base del poder soviético”. (Programa de Transición - 1938). Más claro ni el agua.
Sin bien ambos líderes, habían planteado dos proyecciones distintas respecto a la revolución venidera, ambas por su esencia estaban destinadas a unificarse y así sucedió; la posición indoblegable de Lenin sobre la necesidad de contar con un Partido sólido, disciplinado, con un discurso y una línea de acción intolerante con el oportunismo conciliador era perfectamente compatible con la clara definición hecha por Trotsky del carácter de clase de la Revolución: ¡No había antagonismo! Fueron estas contribuciones revestidas de sentido internacionalista las que colocaron al Proletariado ruso en condiciones de coronarse con la victoria y de aspirar a convertirse en artífice de la chispa que encendería la llama revolucionaria por toda Europa y el mundo.
El 24 de abril de 1917 en medio del repudio popular a una guerra que había cobrado millones de vidas, se realizó la VII Conferencia Bolchevique más conocida como "La Conferencia de Abril", en la que se llamó a luchar contra el gobierno provisional levantando las históricas consignas: "paz, pan y tierra" y "entregar todo el poder a los Soviets”. Los hechos siguientes demostraron más allá de cualquier duda que la independencia ideológica, política y programática era la clave para construir el poder de los trabadores e iniciar las transformaciones hacia la sociedad comunista.
Destruir el poder de la burguesía, sin pactos ni concesiones:
La historia demuestra que en los países coloniales y semicoloniales la tarea de liberación nacional únicamente puede ser realizada por el Proletariado y su vanguardia. Allí donde las revoluciones anticoloniales corrieron a cargo de sectores “progresistas” burgueses y no sirvieron para destruir el capitalismo la sumisión al imperialismo jamás fue quebrada del todo y las aspiraciones de las masas continuaron siendo postergadas.
Luego de la Segunda Guerra Mundial se llevaron cabo diversos proyectos “hacia el socialismo” y de liberación nacional, mismos que colocaron el poder en manos de cúpulas burocráticas al mando de regímenes policiacos o de nacionalistas que finalmente recomponían el orden burgués cuando éste se había desarticulado por acción de las masas.
Las derrotas del Proletariado internacional ubicables en una de estas dos catastróficas formas fueron consecuencia directa de la ausencia de una dirección políticamente independiente, hostil hacia cualquier forma de conciliación con la burguesía. Por ello nuestra consigna debe ser: combatir con toda energía a quienes autoproclamándose revolucionarios continúan brindando su confianza a supuestos sectores “progresistas” burgueses, a quienes colocan mil y un obstáculos a la Revolución, a quienes obnubilan a las masas con la idea de forjar un bloque antiimperialista policlasista, en definitiva a quienes velan de una u otra manera por la perpetuación del orden burgués. La política a desplegar no es otra que la del frente único proletario en contraposición al frente único antiimperialista planteado por los “socialistas” capituladores, quienes creen que coaligándose con ciertos sectores de la burguesía nacionalista están abonando el terreno donde en algún distante futuro germinará la semilla revolucionaria. En esa línea, todo comunista debe asumir la responsabilidad de repudiar cualquier forma de revisionismo sobre el papel del Proletariado como director de la Revolución. (Continuará en TC Nº 5 Mayo 2009)
Autor: Carlos García / Email: carlos_snm@yahoo.es
10 dic 2008
El movimiento de los trabajadores debe mantenerse clasista, independiente y combativo
Superar la dispersión, quebrar la sujeción que las burocracias sindicales y los partidos reformistas ejercen sobre el movimiento de masas, combatir el oportunismo, abandonar el sectarismo y construir un verdadero partido marxista, son tareas que la emergente vanguardia proletaria necesita asumir.
Sin embargo, son escasos los grupos u organizaciones que declarándose clasistas, socialistas y hasta comunistas, no bailan al son que toca la vieja burocracia coaligada con la fracción nacionalista de la burguesía. Sacrificando la línea de clase que debería constituir la piedra angular de su política, negando la necesidad de construir un Partido Revolucionario que conduzca al Proletariado hacia su emancipación definitiva.
De los despojos del revisionismo stalinista nada podemos esperar, su dependencia de la burguesía y su Estado sólo puede ser combatida. Por lo que la voz de alerta va dirigida a hacia las jóvenes militancias, cuyo potencial se desperdicia gracias a las seniles dirigencias empeñadas en transitar una y otra vez por el rumbo colaboracionista.
El discurso reformista apunta a mostrarse como contestatario y polarizador. De hecho, la polarización política es imprescindible y además inevitable, pero no entorno a modelos económicos dentro del marco capitalista, sino entre dos sistemas internacionales que se excluyen por definición: el capitalismo y el socialismo. El reformismo pretende desorientar a las masas y convencerlas de que la contienda se da entre un modelo neoliberal, salvaje y depredador, y otro verdaderamente “democrático” y “participativo”. Por el contrario, para todo revolucionario la polarización responde a los intereses de clase de la enorme masa trabajadora, en choque frontal con los intereses de los distintos sectores de la burguesía, parásita y minoritaria.
Los “socialistas” capituladores postulan que es en un frente de conciliación de clases donde debemos confluir todos los opositores al Imperialismo y a su modelo neoliberal, conformando un movimiento para una suerte de “reingeniería” del Estado Burgués, que lo convierta en expresión sublime de una democracia participativa. Así supuestamente avanzaríamos en la lucha por nuestros objetivos de clase. Pero todo esto no es más que una ilusión que desorienta completamente al movimiento obrero y popular, obligándolo a asumir posiciones que lo conducen a la derrota.
En lugar de combatir a la clase dominante con una política de frente único proletario, las direcciones de la CGTP, la CUT y los partidos reformistas, han creado la Coordinadora Político Social (CPS). Está claro que la CPS nace con el único propósito de que la burocracia le imponga a las masas una política de colaboración con la burguesía. Este organismo busca encumbrar como líder electorero al reaccionario Comandante Ollanta Humala, colocándolo sobre la cresta de las crecientes movilizaciones populares. El juego es sencillo: llamar a la “unidad” y contar para las contiendas del 2010 y 2011 con un bloque de “hermandad” antineoliberal. Por tanto, a la CPS debemos verla como es: un aparato pre - electoral que progresivamente irá extendiendo sus tentáculos hacia cualquier espacio opositor al gobierno, burgués o no, con el fin de anexarlo a sus propósitos, tal como ya sucedió con la primera reunión de la Asamblea Nacional de los Pueblos (ANP) donde la vedette de la fiesta fue sin duda el “líder” - candidato, quien abrió esa farsa conciliadora con su acostumbrada perorata.
A pesar de esa unanimidad antineoliberal para la reforma y la supervivencia del Estado burgués, al interior de estos aparatos jamás encontraremos consensos coherentes, pues los intereses particulares de sus componentes se expresan en sectarismos incurables y rencillas desleales. Lo cual reviste mayor gravedad si consideramos que esto podría arrastrar a la joven generación que por el momento tiene como único referente político a los aparatos revisionistas, o a otros remanentes que ellos dejaron desperdigados por el camino.
Como indicador de este riesgo tenemos la convocatoria a la movilización anti-APEC del 22 de noviembre, donde los grupos juveniles convocantes han sido abandonados por las direcciones sindicales que desmovilizan a las bases trabajadoras, pero sin embargo el concierto preparado para la ocasión ha terminado absorbido como parte del mitin de la CPS del viernes 21. En adición, quienes editamos la revista Tribuna Clasista - y otros grupos también - hemos sido incluidos en la propaganda de convocatoria a la movilización del sábado 22, no habiéndola suscrito, mientras algunas organizaciones de la CPS aparecen firmando por partida doble o triple. La persistencia de este tipo de métodos stalinistas es una pésima experiencia para los nuevos activistas del movimiento popular.
No convocamos oportunistamente a ningún acto con el Partido Nacionalista burgués y su alianza con la traidora burocracia reformista (CPS). Nos ratificamos en la lucha por la formación de asambleas populares y órganos de autodefensa de masas, por la construcción de un partido revolucionario de todos los trabajadores, por un programa revolucionario para forjar el poder del proletariado y por la huelga general indefinida para materializar ese poder.
21 de noviembre de 2008
Revista Tribuna Clasista
tribuna_clasista@yahoo.es
Sin embargo, son escasos los grupos u organizaciones que declarándose clasistas, socialistas y hasta comunistas, no bailan al son que toca la vieja burocracia coaligada con la fracción nacionalista de la burguesía. Sacrificando la línea de clase que debería constituir la piedra angular de su política, negando la necesidad de construir un Partido Revolucionario que conduzca al Proletariado hacia su emancipación definitiva.
De los despojos del revisionismo stalinista nada podemos esperar, su dependencia de la burguesía y su Estado sólo puede ser combatida. Por lo que la voz de alerta va dirigida a hacia las jóvenes militancias, cuyo potencial se desperdicia gracias a las seniles dirigencias empeñadas en transitar una y otra vez por el rumbo colaboracionista.
El discurso reformista apunta a mostrarse como contestatario y polarizador. De hecho, la polarización política es imprescindible y además inevitable, pero no entorno a modelos económicos dentro del marco capitalista, sino entre dos sistemas internacionales que se excluyen por definición: el capitalismo y el socialismo. El reformismo pretende desorientar a las masas y convencerlas de que la contienda se da entre un modelo neoliberal, salvaje y depredador, y otro verdaderamente “democrático” y “participativo”. Por el contrario, para todo revolucionario la polarización responde a los intereses de clase de la enorme masa trabajadora, en choque frontal con los intereses de los distintos sectores de la burguesía, parásita y minoritaria.
Los “socialistas” capituladores postulan que es en un frente de conciliación de clases donde debemos confluir todos los opositores al Imperialismo y a su modelo neoliberal, conformando un movimiento para una suerte de “reingeniería” del Estado Burgués, que lo convierta en expresión sublime de una democracia participativa. Así supuestamente avanzaríamos en la lucha por nuestros objetivos de clase. Pero todo esto no es más que una ilusión que desorienta completamente al movimiento obrero y popular, obligándolo a asumir posiciones que lo conducen a la derrota.
En lugar de combatir a la clase dominante con una política de frente único proletario, las direcciones de la CGTP, la CUT y los partidos reformistas, han creado la Coordinadora Político Social (CPS). Está claro que la CPS nace con el único propósito de que la burocracia le imponga a las masas una política de colaboración con la burguesía. Este organismo busca encumbrar como líder electorero al reaccionario Comandante Ollanta Humala, colocándolo sobre la cresta de las crecientes movilizaciones populares. El juego es sencillo: llamar a la “unidad” y contar para las contiendas del 2010 y 2011 con un bloque de “hermandad” antineoliberal. Por tanto, a la CPS debemos verla como es: un aparato pre - electoral que progresivamente irá extendiendo sus tentáculos hacia cualquier espacio opositor al gobierno, burgués o no, con el fin de anexarlo a sus propósitos, tal como ya sucedió con la primera reunión de la Asamblea Nacional de los Pueblos (ANP) donde la vedette de la fiesta fue sin duda el “líder” - candidato, quien abrió esa farsa conciliadora con su acostumbrada perorata.
A pesar de esa unanimidad antineoliberal para la reforma y la supervivencia del Estado burgués, al interior de estos aparatos jamás encontraremos consensos coherentes, pues los intereses particulares de sus componentes se expresan en sectarismos incurables y rencillas desleales. Lo cual reviste mayor gravedad si consideramos que esto podría arrastrar a la joven generación que por el momento tiene como único referente político a los aparatos revisionistas, o a otros remanentes que ellos dejaron desperdigados por el camino.
Como indicador de este riesgo tenemos la convocatoria a la movilización anti-APEC del 22 de noviembre, donde los grupos juveniles convocantes han sido abandonados por las direcciones sindicales que desmovilizan a las bases trabajadoras, pero sin embargo el concierto preparado para la ocasión ha terminado absorbido como parte del mitin de la CPS del viernes 21. En adición, quienes editamos la revista Tribuna Clasista - y otros grupos también - hemos sido incluidos en la propaganda de convocatoria a la movilización del sábado 22, no habiéndola suscrito, mientras algunas organizaciones de la CPS aparecen firmando por partida doble o triple. La persistencia de este tipo de métodos stalinistas es una pésima experiencia para los nuevos activistas del movimiento popular.
No convocamos oportunistamente a ningún acto con el Partido Nacionalista burgués y su alianza con la traidora burocracia reformista (CPS). Nos ratificamos en la lucha por la formación de asambleas populares y órganos de autodefensa de masas, por la construcción de un partido revolucionario de todos los trabajadores, por un programa revolucionario para forjar el poder del proletariado y por la huelga general indefinida para materializar ese poder.
21 de noviembre de 2008
Revista Tribuna Clasista
tribuna_clasista@yahoo.es
8 oct 2008
En defensa de la Revolución Cubana
“El capitalismo se ha sobrevivido a sí mismo como sistema mundial. Ha dejado de cumplir su misión esencial, el incremento del poder y el bienestar humano. La humanidad no puede permanecer en el nivel que ha alcanzado. Sólo un poderoso incremento en las fuerzas productivas y una organización de la producción y la distribución racional y planificada, esto es, socialista, puede asegurar a la humanidad -a toda la humanidad- un nivel de vida decente y al mismo tiempo darle el precioso sentimiento de libertad con respecto a su propia economía. Libertad en dos sentidos -primero que nada, el hombre no estará más obligado a dedicar la mayor parte de su vida al trabajo físico. Segundo, ya no será más dependiente de las leyes del mercado…”
(León Trotsky, En defensa de la Revolución Rusa, 1932)
(León Trotsky, En defensa de la Revolución Rusa, 1932)
La economía capitalista estableció dos clases sociales primordiales: la burguesía y el proletariado, con intereses profundamente distintos e irreconciliables. Ambas clases, la que posee los medios de producción y la que produce mientras vende su trabajo, tienen que crear un estado para gobernar y ver por sus intereses, se crean así la dictadura de la burocracia o la dictadura del proletariado, una ha conducido al imperialismo, la otra debería ser “un puente entre la sociedad burguesa y el socialismo. Su esencia misma le confiere un carácter temporal. El Estado que realiza la dictadura tiene como tarea derivada, pero absolutamente primordial, la de preparar su propia abolición. El grado de ejecución de esta tarea “derivada” verifica en cierto sentido el éxito con que se ha llevado a cabo la idea básica: la construcción de una sociedad sin clases y sin contradicciones materiales. El burocratismo y la armonía social están en proporción inversa el uno de la otra.” (León Trotsky, La revolución traicionada, 1936). Bajo el disfraz de “democracia”, la mayoría de países del mundo está bajo el yugo de la dictadura de la burguesía, pero aun un cuarto de la población mundial vive bajo la dictadura del proletariado, en China, Vietnam, Corea del Norte y Cuba.
En Enero de 1959 una guerrilla dirigida por el Movimiento 26 de Julio liderado por Fidel Castro triunfó en Cuba. Este levantamiento popular depuso al gobierno del dictador Fulgencio Batista, títere de EEUU. Para 1962 la burguesía en su mayoría había sido expropiada y las inversiones extranjeras nacionalizadas. Ante la migración de la burguesía y con los elementos de oposición siendo reprimidos, los comandantes del Ejército Rebelde, intelectuales pequeño-burgueses, quedaban aislados en el poder. El carácter del estado había cambiado: se formaba un estado obrero burocráticamente deformado.
Fidel Castro no tenía la intención de llegar tan lejos. Su programa político condensado en el “Manifiesto de la Sierra Maestra” de 1957 solo contenía reformas que no alterarían el orden capitalista. Pero las actitudes de Eisenhower y luego los ataques de la administración Kennedy, incluyendo la invasión de la Bahía de Cochinos -Playa Girón-, fueron empujando al nuevo gobierno a mayores nacionalizaciones que exterminarían a la burguesía como clase. Cuba se convertía en un estado obrero deformado, pero no solo por la victoria del M-26 de Julio, la existencia de la Unión Soviética proveía un aliado, una ayuda y un modelo. Al mismo tiempo, la inexistencia de un proletariado organizado que sea un candidato al poder, hizo las cosas factibles para el establecimiento de la burocracia castrista. El Partido Socialista Popular (PSP) había claudicado al capitalismo, renegando ante la intentona de Castro por tomar el Cuartel de Moncada en 1953 y llamando a “elecciones democráticas” en 1958. Entonces, no se puede ver los resultados de la Revolución Cubana como consecuencia de un programa marxista llevado a cabo por Castro y su guerrilla, sino como efecto de un conjunto de circunstancias excepcionales en la historia.
Cuba y la Unión Soviética
Durante la época del apoyo de la Unión Soviética el nivel de vida del cubano era mucho mejor al actual. Hasta se derrochaba y se formó, como afirman algunos, una conciencia de la abundancia, llegando al descuido absoluto. Ejemplo son los medios de transporte y la maquinaria industrial.
La URSS no solo compraba azúcar, café y tabaco por encima del precio en el mercado, también exportaba muchas cosas a la isla con precios subvencionados. En los 80s el intercambio con la URSS significaba el 36 por ciento del ingreso nacional cubano. El poder adquisitivo de la población era varias veces mayor al actual. El turismo era restringido para los extranjeros pues no había la necesidad de explotar esa industria, con ello también el gobierno prevenía “invasiones ideológicas”. Los cubanos podían ir a sus hoteles, comprar sin restricciones y había mayor apoyo estatal en los servicios básicos.
La Unión Soviética colapsa a inicios de los 90s después de una degeneración que venía desde 1924 con Stalin, el Estado obrero soviético se degeneró en una burocracia que dejó de promover revoluciones en países industrializados e hizo totalmente lo contrario, las traicionó. De manera similar que en Cuba, la URSS logró mucho después de desterrar la economía capitalista de su territorio, pudiendo incluso enviar al primer hombre al espacio, brindar educación, techo y sistemas de salud gratuitos a todo ciudadano y ser contraparte al desenfrenado avance imperialista de occidente. Pero sin una industrialización al nivel de los países desarrollados se le hace muy difícil competir en el mercado y termina sucumbiendo a las presiones externas e internas.
El gobierno cubano declara el “Periodo Especial” en 1991 cuando la Unión Soviética deja de ayudar. A pesar de que la peor época fue la de inicios de los 90s, la economía cubana aun no se recupera. Las “reformas de mercado” causaron una dolarización de la economía que el estado intentó controlar creando una moneda paralela: el Peso Convertible (CUC), también conocido como “divisa”, esto ha degenerado en mayores diferencias sociales. El gobierno ha intentado disminuir la inversión privada por medio de pactos con China y Venezuela, pero aun así, el común de los cubanos tiene que recurrir muchas veces al mercado negro para procurarse de productos y para generarse ingresos extras.
Los problemas económicos y la distracción popular
El Peso Convertible (CUC) es paralelo al Dólar. Así: 1 CUC = 24 pesos cubanos (CUP) = $US 1.20
Los cubanos ganan entre 240 y 600 Pesos Cubanos (10 a 25 CUC) al mes. Con este ingreso mensual, los cubanos no podrían ir a las tiendas o negocios que ofrecen servicios y/o productos en “divisa”. Entonces ¿cómo hay largas colas para las tiendas, para los restaurantes o para lugares donde venden postres o perfumes exclusivamente en CUC?
El Estado provee una canasta muy básica mensualmente: 3 Kg. de arroz, 2 Kg. de azúcar blanca y prieta (rubia), 1 Kg. de pescado por persona, café, sal, aceite, frijoles, huevos y pan diario. “Para niños de 0 a 13, a embarazadas, y algunas dietas médicas (cáncer, por ejemplo), se distribuye mensualmente una libra de carne de res o de pollo per cápita, pero la distribución no es puntual. Para niños menores de 7 años, un litro de leche de vaca concentrada, un día si y otro no. En casos de los niños no tolerantes a esa leche, se les distribuye leche evaporada. Para diabéticos, embarazadas, y otros enfermos, se distribuye mensualmente un kilogramo de leche en polvo”, dice un informe opositor al régimen
(Proyecto Cuba Prensa Libre, http://www.cubafreepress.org/art/cubap971008kk.html, 1997).
Niños mayores de 7 reciben yogurt de soya. También existen refugios y lugares que ofrecen comida en forma gratuita, aunque su cantidad se ha visto reducida, dicen algunos por el problema económico, otros porque hay menos necesidad.
Para vivir tranquilo el cubano va “inventando”. Según algunas estadísticas, el 35% de cubanos reciben dinero de familiares en el extranjero y 10% trabaja en la industria turística, de mayor crecimiento y salario más atractivo. Los demás se la van buscando. Existe gran porcentaje que depende de la ilegalidad y el mercado negro, como Carlo en Holguín que provee transporte particular a turistas por no menos de 10 CUC por viaje. Otro grupo llega a usurpar del estado para procurarse ese bienestar “por la izquierda”, vendiendo en paralelo lo substraído. Se puede decir que 8 de 10 cubanos "resuelven" de una forma o la otra.
Carlo trabajaba para el gobierno y ganaba poco mas de 400 pesos cubanos (alrededor de 17 CUC) al mes. Martín en Santiago de Cuba, quien apoya al régimen, también se queja del sueldo y tiene que alquilar parte de su casa a turistas para generarse un dinero extra. Ambos tienen que tener cuidado con sus peripecias pues existe un llamado “plan maceta” por medio del cual si un cubano esta enriqueciéndose “demasiado” ilícitamente, el gobierno le puede decomisar todas sus pertenencias, sin oportunidad a apelación. ¿Qué tanto es demasiado? Eso depende de la máquina burocrática.
Explica Trotsky sobre la URSS y se aplica a cualquier estado obrero deformado: “La autoridad burocrática tiene como base la pobreza de artículos de consumo y la lucha de todos contra todos que de allí resulta. Cuando hay bastantes mercancías en el almacén, los parroquianos pueden llegar en cualquier momento; cuando hay pocas mercancías, tienen que hacer cola en la puerta. Tan pronto como la cola es demasiado larga se impone la presencia de un agente de policía que mantenga el orden. Tal es el punto de partida de la burocracia soviética. ‘Sabe’ a quien hay que dar y quien debe esperar.” (La revolución traicionada, 1936).
El Estado está consciente de lo que sucede y, es más, le es conveniente la contradicción. Por un lado imponerse implicaría una protesta masiva, y por otro, la misma burocracia tiene que permitir el mercado negro para no ver amenazada su privilegiada posición. Lo irónico es también que mientras los cubanos fieles a la revolución, aquellos que se aguantan las inclemencias de su economía, no pueden ir a un hotel (en caso tuvieran “divisa”), los “gusanos” que vienen desde Miami pueden hacer lo que quieran.
Este “inventar”, este “resolver”, esta sobrevivencia “por la izquierda” distrae completamente la energía, el tiempo de la población, desvía los esfuerzos hacia la informalidad y la viveza en vez del progreso económico, el bienestar comunitario, el avance como sociedad. Al mismo tiempo, al notar que hay una burocracia privilegiada que se legitimiza a sí misma, existe poco interés y deseo por comprender mas allá el problema e intentar darle la solución necesaria.
Ya sabemos que Cuba es un estado obrero burocráticamente deformado, donde el Estado subvenciona parte de la canasta familiar, parte del transporte, donde el sistema de salud y el sistema educativo son gratuitos y universales, pero el salario es bajo e insuficiente, paralelo a ello la industria pasa por problemas críticos, la infraestructura de la nación no se ha actualizado en muchos años y otras contradicciones mas que no podremos entender ni solucionar sin una mirada más a la teoría y a la experiencia histórica.
Lucha de clases, internacionalismo y socialismo científico
“La historia de la humanidad es la historia de lucha de clases" afirman Marx y Engels en el “Manifiesto Comunista”, en la lucha uno debe escoger que posición tomar. Las clases se definen por su relación a los medios de producción: los que poseen los medios de producción son la Burguesía, ellos necesitan el trabajo de los obreros, del Proletariado, que a su vez necesitan vender su fuerza productiva para sobrevivir. La revolución socialista debe ser empujada por aquella clase que tiene el interés y la posición en la economía por lograrla: el proletariado. La máquina burocrática que tiene Cuba no es una clase como tal, es una casta parasitaria que tiene las riendas del poder y logra sus privilegios a través de las limitaciones y la dependencia que impone en la mayoría de la población. “La Revolución Cubana verificó en una nueva forma la aseveración de Trotsky de que la burocracia estalinista -correa de transmisión de la presión del mundo burgués hacia el estado obrero- es una formación pequeña-burguesa contradictoria” (Workers Vanguard No. 915, http://www.icl-fi.org/english/wv/915/cuba.html, 2008).
En países no completamente desarrollados, donde se destrona a la burguesía del poder, como sucedió en Rusia, China o Cuba, se debe buscar el internacionalismo revolucionario, exportar la revolución, propiciar oportunidades revolucionarias en lugares con mayor industria para poder resolver las carencias que se puedan suscitar. “Marx esperaba… que los franceses comenzarían la revolución socialista, que los alemanes continuarían y que terminarían los ingleses. En cuanto a los rusos, quedaban en la lejana retaguardia. La realidad fue distinta. Tratar, por tanto, de aplicar mecánicamente al caso particular de la URSS en la fase actual de su evolución la concepción histórica universal de Marx, es caer bien pronto en inextricables contradicciones”. (León Trotsky. La Revolución Traicionada, 1936). Lo mismo sucede con Cuba, como China misma, su desarrollo industrial dista de los países de capitalismo avanzado. El socialismo es compartir la abundancia, no las limitaciones. “el desarrollo de las fuerzas productivas es prácticamente la primera condición absolutamente necesaria (del comunismo) por esta razón: que sin él sí se socializaría la indigencia y ésta haría recomenzar la lucha por lo necesario, y recomenzaría, consecuentemente, todo el viejo caos...”. (Marx, La ideología alemana, 1846). La única manera de alcanzar el verdadero socialismo es entonces incrementando la producción, el socialismo debe de iniciarse donde lo mejor del capitalismo ha llegado. “El marxismo considera el desarrollo de la técnica como el resorte principal del progreso, y construye el programa comunista sobre la dinámica de las fuerzas de producción. Suponiendo que una catástrofe cósmica destruyera en un porvenir más o menos próximo a nuestro planeta, tendríamos que renunciar a la perspectiva del comunismo como a muchas otras cosas. Fuera de este peligro, problemático por el momento, no tenemos la menor razón científica para fijar de antemano cualquier límite a nuestras posibilidades técnicas, industriales y culturales. El marxismo está profundamente penetrado del optimismo del progreso y esto basta, digámoslo de pasada, para oponerlo irreductiblemente a la religión /…/ La base material del comunismo deberá consistir en un desarrollo tan alto del poder económico del hombre, que el trabajo productivo, al dejar de ser una carga y un castigo, no necesite de ningún aguijón, y que el reparto de los bienes, en constante abundancia, no exija —como actualmente en una familia acomodada o en una pensión ‘conveniente’— más control que el de la educación, el hábito y la opinión pública.” (León Trotsky, La revolución traicionada, 1936).
Para perpetuar su régimen burocrático, Stalin creó una teoría opuesta al marxismo: la de “Socialismo en un solo país”, traición de la revolución internacional. Cuba aislada, sin apoyo de las industrias de EEUU o de México, no podrá lograr jamás nivelar su economía y lograr emerger en una economía global cuyas reglas de juego las dictan los países industrializados. A lo más que puede aspirar el cubano sin el apoyo clasista de una potencia industrializada es al ya clásico resistir y en la ayuda que le puedan brindar países amigos como la Venezuela de Chávez o las buenas relaciones con una China que pasa por una etapa critica también. La teoría de la revolución permanente de Trotsky explica la necesidad de un proletariado consciente, dirigido por su vanguardia, a la cabeza de todos los oprimidos en la lucha por el poder y la urgencia de la posterior extensión internacional de la revolución, mas aun en países atrasados económicamente. Trotsky extiende su teoría a partir de la experiencia rusa y la derrota de la revolución china de 1926-1927.
Por una Revolución Política Obrera
El gran problema para el gobierno pasa por unificar las monedas, nivelar el peso cubano al convertible, devolver el poder adquisitivo a la población, eliminar la apropiación ilícita, el trabajo privado ilegal, incrementar la industrialización, modernizar la agricultura, incrementar los precios y la calidad de los productos al momento que incrementa los salarios. Lo cual en las condiciones actuales es imposible. Hay mucho que se puede hacer en términos de industria, por ej. en el turismo, implementar guías en diversos lugares, promoviendo empleos, mejorar aun más el transporte incorporando a los privados, preparar más campos para el cultivo y dejar de importar lo que hasta hace muy poco producían. Pero hay algo que frena todo esto: la burocracia! El enmarañado es grande. Mayor control, sin mejoras salariales, es muy difícil. Una revolución política, la toma del poder por los trabajadores conscientes pondría estas y mejores opciones en la agenda sin búsqueda de privilegios personales, sin temor a perder un puesto. Basados en críticas constructivas, los cubanos que conocen mejor que nadie la industria donde se desenvuelven, pueden proponer soluciones que liberen la maquina productiva e incremente la calidad y cantidad de productos y servicios para bienestar de todos los cubanos.
Pero esto tiene otro gran freno, la falta de conciencia política en la población, debido a la distracción en la búsqueda de bienestar día a día. Y se va cerrando el círculo. El cubano, en especial aquellos nacidos después del triunfo de la revolución, no tiene una gran conciencia socialista. Quienes han estudiado el marxismo, lo han hecho con método memorístico, sin asimilar las bases históricas y clasistas del mismo. El Estado por su cuenta explota a sus héroes revolucionarios y la personalidad de Fidel, al mismo tiempo que idolatra a José Martí, un ideólogo de los tiempos de las guerras de independencia contra España, quien también es del gusto de los cubanos en Miami. Martí invocaba una Cuba independiente y otros pensamientos progresistas, pero tomaba como ejemplo las democracias europeas del momento, defendiendo la propiedad privada.
Como en China, en Cuba se presentan dos opciones para cuando la burocracia en el poder ya no pueda mantener la sartén por el mango, más aun con la inminente ausencia de Fidel. Por un lado está el retorno al capitalismo, solo miremos a los países de Europa del Este o Rusia misma para ver lo que esto significaría en el suelo cubano. La otra es la de la toma del poder por el proletariado a la cabeza de los demás grupos sociales y así dar inicio a la construcción del verdadero socialismo mediante una Dictadura del Proletariado sin burocracias, haciendo a cada cubano parte de la nueva “burocracia” con miras al internacionalismo revolucionario, a la Revolución Mundial, no solo aquel de exportar médicos o profesores, sino comprendiendo el socialismo científico, comprendiendo que Cuba necesita el desarrollo de su economía para afinar la puntería hacia el verdadero socialismo.
Cuba, con todas sus limitaciones y contradicciones, con su bloqueo económico y su burocracia parasitaria es, para cualquier revolucionario, en especial latinoamericano, la mayor conquista alcanzada hasta el momento y debemos tomar nuestro puesto de combate. Se debe defender a Cuba contra la restauración capitalista y en especial contra el imperialismo estadounidense, su derrota sería la derrota de todos. La Revolución Cubana es una parte integral de la lucha contra la explotación capitalista, contra la dictadura de la burguesía y por la dictadura del proletariado con miras a la construcción del socialismo como base para el comunismo. ¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Valser X.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)